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Arcadas, dificultades sexuales y sueños como ‘pistas’ de los abusos sufridos en la secta de Vistabella

Muchas de las víctimas suprimieron los recuerdos de las agresiones sexuales padecidas en la finca de la Chaparra

El chalet donde vivían los miembros de la supuesta secta sexual de Vistabella.

El chalet donde vivían los miembros de la supuesta secta sexual de Vistabella. / Mediterráneo

Iván Fernández

Iván Fernández

Muchas de las víctimas de los abusos en la supuesta secta sexual de Vistabella, ya en su edad adulta, no eran conscientes de haber sufrido estas agresiones cuando eran menores. Así lo han explicado los peritos citados por el Ministerio Fiscal y la acusación particular, durante la sesión de este miércoles del juicio contra los seis acusados por los hechos que sucedieron en la finca de la Chaparra.

Como han explicado el psicólogo Miguel Perlado y la psiquiatra Núria Ribàs, varias de las personas abusadas mantuvieron los recuerdos de estos suprimidos durante mucho tiempo. Una vez fuera de la comunidad de la Chaparra de Vistabella y cuando ya llevaban una vida que se podría describir como normal, no tenían presentes las agresiones sufridas durante sus años en la comunidad de Vistbella.

Pero los recuerdos regresaron, primero con unas reacciones físicas que hicieron saltar las alarmas de que algo malo había sucedido y, luego, con la recuperación de esos recuerdos.

Síntomas físicos

Tal y como han explicado los peritos, no fue hasta que empezaron a sufrir síntomas físicos que muchos de ellos pudieron recuperar la memoria de estos eventos. Así, algunas de las víctimas sufrían "arcadas y tenían sueños relacionados con los hechos que empezaron a traerles de vuelta los recuerdos".

Además, también padecieron "dificultades en la intimidad con sus parejas", lo que "ha afectado su madurez mental". Entre los casos explicados por el psicólogo Miguel Perlado y la psiquiatra Núria Ribàs, han señalado el de una de las abusadas que "mientras veía una serie de televisión, comprobó cómo comenzaron a surgir los recuerdos reprimidos" que fueron la puerta a recuperar el relato de las agresiones sufridas.

Elevada madurez

Pero, otras víctimas han convivido con estas experiencias con otras actitudes. José Antonio Presentación, el médico ahora jubilado, pero que se encargó de redactar los informes sobre los acusados y las víctimas de este proceso para el Instituto de Medicina Legal de Castelló, ha comentado que la menor que ha declarado como testigo durante el juicio "presentaba una madurez muy elevada para su edad en el momento de la entrevista".

Por su parte, en el caso de otro de los abusados "su problema era familiar. Se presentaba decaído por el contexto, ya que había afectado a sus padres y hermanos, pero no tenía nada que ver con las agresiones sexuales".

Además, ha apuntado que "entre los investigados en esta comunidad, había familias enteras con estudios y, algunas de ellas, un alto nivel cultural. También en muchos casos, tenían una vida fuera de la finca".

Presentación ha añadido que "había menores con contraconductas y sufrían reprimendas, pero no llegaba al rigor para considerarlo un grupo coercitivo". Además, ha recordado que, en el momento en que actuó la Policía "había unas 60 personas ahí dentro y, durante décadas, no se puede calcular cuánta gente pasó. Nadie denunció problemas hasta que se conoció de manera pública qué pasaba en la Chaparra".

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