Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Astronomía

La misteriosa señal "Wow!" fue más potente de lo pensado

El eco de hace casi 50 años que aún intriga a la ciencia: nuevos detalles sobre su intensidad y ubicación en el cielo

La inscripción que inmortalizó a la famosa señal de radio.

La inscripción que inmortalizó a la famosa señal de radio. / Créditos: Observatorio de Radio Big Ear y Observatorio Astrofísico de América del Norte (NAAPO).

Redacción T21

Una investigación aclara algunos puntos relacionados con la icónica señal "Wow!", identificada en 1977: aunque la señal de radio aún sigue siendo un misterio con relación a su origen, el nuevo estudio demuestra que fue mucho más potente y delimita con mayor precisión el sector del cosmos del cual habría provenido.

La señal “Wow!”, detectada en agosto de 1977 por el radiotelescopio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, sigue siendo uno de los enigmas más fascinantes de la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Ahora, un nuevo análisis dirigido por el Laboratorio de Habitabilidad Planetaria (PHL) de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo revela que aquella breve emisión de radio fue aún más intensa de lo que se creía y ofrece una localización mucho más precisa de su origen potencial.

De acuerdo a una nota de prensa, el equipo del proyecto Arecibo Wow! revisó décadas de observaciones inéditas del programa SETI de Ohio, digitalizadas y recopiladas gracias al esfuerzo de voluntarios que transcribieron más de 75.000 páginas con técnicas de reconocimiento óptico de caracteres.

Ajustando características de la histórica señal

Luego de aplicar algoritmos modernos de análisis de señales, los investigadores ajustaron las características esenciales de la famosa emisión: su ubicación en el cielo, su intensidad y su frecuencia básica, todo con un grado de precisión sin precedentes. Así lo describen en un estudio publicado en arXiv y próximo a aparecer en Astrophysical Journal.

Vale recordar que la señal fue recibida exactamente el 15 de agosto de 1977 a las 23:16, siendo bautizada como “Wow!” debido a la anotación que el voluntario Jerry Ehman realizó en el papel de registro al descubrirla. La emisión de radio de origen desconocido duró 72 segundos y se habría originado en la zona oriental de la constelación de Sagitario, con una intensidad 30 veces superior al ruido de fondo.

La secuencia de la señal fue 6EQUJ5: aún no existe consenso científico sobre su origen y muchos creen que podría haber sido un mensaje de otra civilización inteligente que habita el cosmos. Ahora, el nuevo estudio determinó que la señal alcanzó un pico de potencia que duplica y hasta cuadruplica los valores históricamente indicados.

El dato es crucial, ya que el nuevo nivel de intensidad quita sustento a muchas hipótesis de interferencia terrestre: ninguna fuente artificial conocida en Ohio habría podido emitir un pulso tan fuerte y tan estrecho en banda en ese momento. La frecuencia de la emisión también sufrió una corrección significativa: aunque se mantiene dentro de la línea del hidrógeno neutro, implica una velocidad radial más elevada de la fuente emisora.

Más precisiones y dudas que se mantienen

Dicho desplazamiento sugiere que el objeto o fenómeno que produjo la señal giraba a gran velocidad o se encontraba bajo condiciones astrofísicas muy dinámicas. Otro logro clave del trabajo es la delimitación del área del cielo donde pudo generarse la señal: el estrechamiento del cono de búsqueda ofrece un blanco más accesible para futuras exploraciones con radiotelescopios de alta sensibilidad.

Las revisiones refuerzan la posibilidad de un origen puramente astrofísico, ya que el patrón de la señal encaja mejor con emisiones naturales de nubes frías de hidrógeno. Entre las explicaciones propuestas destacan fenómenos como emisiones de magnetar o repeticiones de rayos gamma, según indica Universe Today.

Referencia

Arecibo Wow! II: Revised Properties of the Wow! Signal from Archival Ohio SETI Data. Abel Méndez et al. arXiv (2025). DOI:https://doi.org/10.48550/arXiv.2508.10657

Aunque el misterio persiste y no es posible aún descartar la hipótesis de una emisión originada por una tecnología extraterrestre, los autores subrayan el valor de los archivos históricos al aplicarles técnicas contemporáneas. Con el nuevo “mapa” de ubicación y un conocimiento más certero de la fuerza de la señal, los astrónomos pueden diseñar campañas de observación dirigidas y descartar de forma más efectiva múltiples hipótesis hasta llegar a una conclusión real.

Por último, hay que tener en cuenta que el proyecto Arecibo Wow! incluye además un plan de conservación y digitalización de los datos originales del radiotelescopio Big Ear y propone nuevas campañas de observación con instrumentos actuales, incluyendo redes de telescopios pequeños y antenas más grandes.

Tracking Pixel Contents