Cuando pensamos en las vacaciones de verano nos imaginamos un día de playa perfecto, una jornada de relax en la piscina o haciendo turismo por algún pueblo con encanto.

Sin embargo, las cuevas son una muy buena (y fresca) opción para visitar durante las vacaciones estivales.

Sí, quizás las cuevas no son tan conocidas por los turistas o habitantes de la provincia, pero os aseguramos que en la Costa Blanca cuentan con un conjunto de cavidades visitables muy interesantes que muestran un mundo interior, siempre atractivo y misterioso, que nos acerca a una parte del pasado geológico más remoto de esta tierra.

Son monumentos naturales que, sin duda, merece la pena visitar, que invitan a recorrerla en silencio como si de catedrales, en este caso subterráneas, se tratasen.

Instantánea de las Cuevas del Canelobre.

Instantánea de las Cuevas del Canelobre. ED

Entre ellas, cómo no, destacan las Cuevas del Canelobre, uno de los principales atractivos turísticos no solo de Busot, sino de toda la provincia de Alicante.

Emplazadas a 700 metros de altitud en la sierra del Cabeçó d’Or, son un magnífico ejemplo de cavidad kárstica.

Dentro de las cuevas encontramos un espacio de más de 80.000 metros cuadrados al que se puede acceder por un túnel de 45 metros, donde el agua y la roca han dado lugar a impresionantes formas como estalactitas, estalagmitas, columnas y medusas, entre muchas otras.

Una de las bóvedas más altas de españa

Un dato curioso que mucha gente desconoce es que las Cuevas del Canelobre albergan en su interior una de las bóvedas más altas de toda España con una altura de 70 metros, lo que la hace asemejarse a una auténtica bóveda de catedral.

Entre otras formaciones destacadas de la cavidad podemos nombrar la «Sagrada Familia», un conjunto con una columna rocosa de más de 25 metros de altura, y «El Canelobre», una estalagmita en el centro de la sala que tiene una antigüedad de más de 100.000 años.

Dentro de la cavidad se encuentra la 'Sagrada familia', una columna rocosa de 25 metros de altura

Y es que, estas cuevas se desarrollaron en las calizas del Jurásico superior, hace nada más y nada menos que 145 millones de años. Aunque su descubrimiento ha sido atribuido a los árabes, allá por el siglo X, poco se conocía de las Cuevas del Canelobre hasta el siglo XIX y no fueron abiertas al público hasta pasada la mitad del siglo XX.

Durante la contienda de la Guerra Civil se utilizaron como taller de reparación de aviones por el ejército republicano y fue en ese momento cuando se perforó el actual túnel de acceso a la cavidad, así como varias plataformas en su interior.

Además de la sala visitable, las Cuevas del Canelobre tienen habilitadas algunas zonas para la práctica de la espeleología, convirtiéndose en un destino muy apreciado por los amantes de este deporte.

Asimismo, debido a su impresionante acústica, también son con asiduidad el escenario perfecto para imponentes actuaciones musicales.