La fama ha impedido a Madonna ser miembro de un jurado popular que iba a juzgar en Beverly Hills un caso de conducción bajo los efectos del alcohol. La cantante, que hace dos semanas presentó en Berlín sin obtener demasiado éxito su primera película como directora, acudió al tribunal para cumplir con su obligación como ciudadana. No obstante, fue rechazada por los abogados para actuar como jurado en el proceso. Los letrados consideraron que la presencia de una celebridad podría causar una distracción en el procedimiento judicial. La sala del tribunal se llenó de paparazis, lo que provocó el enfado del servicio de seguridad, que acusó a la cantante de ser la responsable de todo el alboroto.