EMPRENDIMIENTO JUVENIL

La firma de calzado de la Vall d'Uixó que planta un árbol por cada venta

Taldersonne, la marca de Paula Pallarés que mezcla artesanía y tendencia entre los "influencers"

Paula Pallarés, creadora de Taldersonne.

Paula Pallarés, creadora de Taldersonne.

Camila Ortiz

Si algo es crucial a la hora de emprender es contar con referentes en los que verse reflejado. Paula Pallarés, natural de La Vall d’Uixó, lo sabe bien. A la hora de hablar de su proyecto recuerda que, mientras estudiaba Administración y Dirección de Empresas en la Universitat de València, Elena Betés (creadora de Rastreator) visitó el centro, por lo que fue el momento en el que consiguió la verdadera motivación para crear su empresa. Ese día una mujer, en un mundo donde no es fácil encontrar a otras mujeres empresarias, contaba a toda una clase cómo ella lo había logrado. Y esto, entre otras cosas, fue lo que inspiró a Paula para crear Taldersonne, su propia marca de zapatos.

Todo comenzó al terminar su formación educativa. Guiada por el legado familiar de su abuelo y su padre -dedicados durante toda su vida al mundo del calzado- la joven comenzó a idear sus propios diseños, en los que primaría siempre la comodidad. "Soy una persona antimarca, no quería unos zapatos con un logo, quería algo diferente”, explica. Su pasión por las últimas tendencias le hizo crear modelos que define como "atemporales".

Si crear un negocio siendo tan joven tiene sus complicaciones esto es más difícil aún en mitad de una pandemia. La marca acababa de lanzar una cápsula cuando llegó el confinamiento. “Fueron meses duros porque habíamos empezado hace poco”, explica, “pero de toda experiencia se aprende”. Ahora el negocio parece haber mejorado y crece activamente. Ya no solo reciben pedidos de clientes de la zona como al principio: “El otro día recibimos un pedido desde Bélgica, yo aluciné”

En esta línea, Paula cree que una de las herramientas que ha podido ser de gran ayuda tras los estragos del confinamiento ha sido el impacto del influencer marketing. Gracias a este los productos confeccionados en su ciudad natal han dado ya grandes pasos, llegando a ocupar los armarios de influencers como Pablo Castellano, marido de María Pombo, o la conocida concursante de realities Violeta Mangriñán, entre otros.

Plantar un árbol por cada venta

A pesar de su amor hacia la moda, la joven castellonense es consciente del daño que este sector produce hacia el medio ambiente. Por ello, Paula decidió colaborar con la Asociación ecológica La Vall Verda con cada venta. Así, por cada par de zapatos, botas o zapatillas que la firma venda esta asociación planta un árbol en zonas deforestadas. 

Ella tenía claro que si iba a crear una marca esta tenía que ser "fiel a sus valores", y por ello quería que el proceso de confección del calzado se produjera de forma artesanal. Para ello, hacen uso de materia prima del comercio local de la zona. De esta manera no solo se pretende distinguir a Taldersonne de la competencia, sino también promover el trabajo a pequeña escala de la zona.

Todo el proceso busca la máxima sostenibilidad posible, y para ello los modelos se producen con la técnica de curtición vegetal sin cromo, un procedimiento tradicional y poco contaminante.

Lucha por referentes femeninos

Mientras estudiaba, Paula era Vicedecana de Estudiantes en la Facultad de Economía en su universidad. En ese entonces ella ya percibía alguna de las barreras a las que las mujeres deben enfrentarse en el mundo laboral. “En una clase nos preguntaron por el futuro y a diferencia de los chicos ninguna chica de mi clase dijo ‘yo quiero tener mi propia empresa’ ”, cuenta Pallarés. La joven afirma que estas dudas a la hora de emprender pueden ir ligadas a la presión extra a la que las mujeres se ven sometidas: "Todavía tengo 26 años pero yo misma siento que tengo que esforzarme todo lo que pueda antes de cumplir los 30. Si no consigo cierto éxito a esa edad quizás una marca dude en trabajar conmigo por miedo a que quiera tener hijos".

Uno de los muchos estigmas contra los que todavía hay que luchar. Sin embargo, no permite que esto la desanime, y afirma que le emociona poder convertirse en uno de los referentes femeninos que ella necesitó cuando estaba estudiando. “Hay que decir a las niñas que no deben resignarse y que pueden lograrlo”, concluye.