Usar auriculares para oír música se ha convertido en una costumbre arraigada de la población joven. En la encuesta sobre hábitos y uso de aparatos electrónicos con auriculares en adolescentes publicada por la doctora Ana López de Pariza Sanz en el 2018, el 99,41 % de los 380 encuestados admitieron escuchar música con estos dispositivos.

Quizás por su palmaria notoriedad, se ignora que el empleo excesivo e inapropiado de auriculares puede acarrear consecuencias atroces. Oído cansado, fatiga auditiva, trauma acústico: son algunas de las dolencias que pueden desarrollar sus usuarios acérrimos.

La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada cinco personas está en peligro de sufrir pérdida de audición; de ellas, 1000 millones (de entre 12 y 35 años) lo están por una "exposición recreacional a sonidos fuertes".

"Los ruidos internos extendidos van lesionando el oído y producen una sordera a unas frecuencias agudas que no te permite escuchar bien las conversaciones"

Jesús Valladares - Otorrinolaringólogo y exjefe de sección en el Hospital General Universitario de Castellón

Jesús Valladares, otorrinolaringólogo jubilado y exjefe de sección en el Hospital General Universitario de Castellón, reconoce que, "aunque todo depende del auricular", "los ruidos internos extendidos van lesionando el oído y producen una sordera a unas frecuencias agudas que no te permite escuchar bien las conversaciones".

Para prevenir los daños auditivos y disfrutar asimismo de la música portátil, se ha confeccionado con la ayuda del doctor Valladares una serie de directrices, corroboradas por organismos médicos, que garantizan la salvaguarda de tu oído mientras escuchas tu canción preferida.

1. Volumen

La Organización Mundial de la Salud aconseja que el sonido de tus auriculares no sobrepase nunca los 65 decibelios o, al menos, el 80 % del volumen máximo. Para cerciorarse, existen aplicaciones móviles como Decibel X, Decibel Sound Meter Pro, Noise Meter y otras muchas similares.

Bien es cierto que resulta problemático cumplir esta recomendación si vives en una ciudad, porque el ruido ambiente te obligará a superar los 60-65 decibelios para percibir bien la música, pero es oportuno recordar que comprometer tu salud auditiva para apreciar mejor una canción es una decisión desafortunada.

2.Duración

En lo tocante a la duración, la clave es la presión sonora, una consecuencia directa del volumen del sonido: cuanta mayor sea la presión (y el volumen), antes se producirá la lesión. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC en inglés) ha diseñado una tabla que ilustra la correlación entre presión y tiempo hasta la lesión.

Correlación entre presión sonora y tiempo antes de la lesión.

Correlación entre presión sonora y tiempo antes de la lesión. CDC

Así pues, 80 decibelios, el valor mínimo de la tabla, equivalen al ruido ambiente de una ciudad como Barcelona; 113, a un concierto de rock. Para evitar lesiones, la cifra apropiada es 60-65 decibelios y la duración, según la OMS, es de un máximo de 60 minutos continuos, tras los que se debe reposar el oído.

Es la denominada "regla 60-60", aceptada por la Fundación de Salud Auditiva (HHF en inglés), que consiste en que la música esté a 60 decibelios (o un 60 % del volumen total) y que se escuche durante solo 60 minutos seguidos.

3.Tipos de auriculares

El doctor Valladares hace hincapié en que no todos los auriculares son seguros. Son preferibles los que cubren toda la oreja y te aíslan de los sonidos externos (circumaurales), y disponen de cancelación de ruido; son inadecuados los que se amoldan a la forma del interior de tu oído (intraaurales) y los que emplean almohadillas para apoyarse en el pabellón auricular (supraaurales).

Auriculares circumaurales. E. M. Chorén

4.Algunos apuntes

Otras recomendaciones útiles para escuchar música protegido son colocarse algodones en los oídos en situaciones concretas —como durante conciertos o festivales— para disminuir el impacto del sonido, y servirse siempre de auriculares con cancelación de ruido, sean o no circumaurales.

Además, el doctor Valladares precisa que un factor decisivo en el desarrollo de traumas acústicos es la predisposición genética: "Cualquiera puede padecer este trauma, pero la predisposición lo acelera. Los elementos clave son la intensidad, el tiempo y la predisposición".