Juan Carlos se siente como un castellonense más: “Vine casi alcoholizado y aquí encontré la felicidad”. Natural de Badajoz, la tragedia azotó su vida al perder a su mujer y su hijo en su ciudad natal: “Tuve una depresión muy profunda y me dio por la bebida, pero vine a Castellón hace 24 años y desde entonces no he vuelto a probar una gota de alcohol”. De hecho, durante el tiempo en el que ha residido en la capital de la Plana ha trabajado en un buen número de negocios de hostelería, pues pese a sufrir un infarto hace tres años que le obliga a tomar 15 pastillas diarias se considera “muy activo y trabajador. Si me dan a elegir entre cobrar una pensión por no hacer nada o cobrar un sueldo por trabajar, prefiero trabajar aunque sea por menos dinero”.

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