No tardó ni un sólo segundo en seguir con su labor habitual de abrir las puertas del colegio a los padres para que recogieran a sus hijos. A las cinco en punto, Juan Grañana Dualde, el señor Juan para todo el mundo, procedió a realizar una de sus últimas tareas en el centro escolar Pasqual Nácher, a pesar de que segundos antes la emoción le embargó por el cálido homenaje que le brindaron alumnos, profesores y padres de alumnos en un acto en que tampoco faltó la representación institucional que ostentó la concejala de Educación, Nieves Adsuara.

Juan ha sido el conserje del Pasqual Nácher durante los últimos 20 años. Han sido dos décadas de cariño manifiesto por los niños, de pequeñas bromas constantes que han hecho la vida escolar mucho más familiar y cercana a cada uno de los miembros de la comunidad educativa de esta escuela.

En el homenaje que se le ofreció como despedida cobraron un protagonismo especial los escolares, aquellos vecinos bajitos que él ha mimado o regañado en numerosas ocasiones. "Te echaremos a faltar ", dijo uno de los niños. "Siempre te recordaremos y siempre nos recordarás tú a nosotros", añadió.

"Para el conserje más simpático del mundo"; "siempre nos hemos sentido muy protegidos contigo"; "te agradecemos tu paciencia por soportar nuestra impaciencia" y "gracias por ponernos la estufa para que estuviéramos calentitos" fueron algunas de las entrañables frases que pronunciaron algunos alumnos en representación de toda la escuela.

Juan recibió además placas de reconocimiento del centro y del APA, así como regalos de los niños y de los profesores. Y aunque se jubile, seguirá ligado a su escuela de siempre.