Nuestro periódico daba la noticia ayer de que los amigos de los burrianenses fallecidos en la triste desgracia ocurrida en la Todolella, miembros del grupo Ppyote, de acuerdo con la idea de Edgar, quieren concentrar en Burriana miles de guitarras eléctricas para rendir un homenaje a los fallecidos y que, a su vez, entre en el Guinness de los récords.

Será un recuerdo emocionante. Todo cuanto se haga en honor, memoria y oraciones por los fallecidos es poca cosa. Pero, a la vista de esta macrorreunión de guitarras eléctricas, con un sonido más bien fuerte y, por tanto, alejado del silencio que merecen los muertos y el silencio que es necesario para la oración, y también para que nuestro pueblo, Vila-real, se una de una manera musical y a la vez espiritual, sugiero, repito, el que uno de los profesores o alumno aventajado de nuestro conservatorio interprete en el acto la famosa obra de Francisco Tárrega titulada Lágrima. La guitarra clásica y la elevada categoría de Tárrega convertiría esa página tan entrañable en una oración. Sería como el famoso toque de silencio, en recuerdo de los muertos, pero esta vez sumado a esa concentración de guitarras. Lágrima, de Tárrega, llevaría consigo las lágrimas que todos hemos derramado o hemos tragado.