Anteayer domingo, la basílica de San Pascual fue testigo de un hecho a caballo entre el arte, la cultura y la oración. La orquesta de pulso y púa Francisco Tárrega, bajo la dirección de María Isabel Casalta Barrachina, dio un concierto, todo él de música religiosa y, entre otras piezas, hubo de autores como Purcell, Haendel o Bach. Todo un éxito de programa y una gran interpretación muy aplaudida.

El concierto se presentaba además como un acto dentro del año dedicado a la eucaristía y el dedicado a la purísima, y en este apartado tuvieron su momento estelar la soprano Anna Pitarch Sánchez y el rapsoda Manuel Cerisuelo Fabregat. La primera puso su nota cantando especialmente la Stabat mater¾de Kodaly y el segundo con sendos poemas de Góngora y Calderón de la Barca.

El concierto, tanto como tal, fue una hora santa. Un tiempo de oración, un tiempo de reflexión y de sentimiento eucarístico y mariano. Todo muy apropiado para el recinto sacro de nuestra basílica.