La flama de la edición de este año del Correllengua llegó ayer a las calles de Vila-real. Bajo el lema Una llengua viva, un poble en marxa, decenas de personas salieron a recibir el símbolo de esta campaña que, de norte a sur de la Comunitat Valenciana, así como también en el resto de autonomías que comparten idioma, reivindica la unidad lingüística y el mayor uso del valenciano en todos los ámbitos sociales, educativos y administrativos.

La plaza Mossén Ballester fue el escenario elegido para acoger el emblemático evento festivo, en el que Joanvi Sempere, miembro del Grup de Danses El Raval, leyó el manifest, en el que se exige "normalidad" en todo lo relacionado con la lengua.

"Ya está bien de negar nuestra unidad, ya está bien de menospreciar nuestra cultura, ya está bien de descuartizar nuestro pueblo", rezó el discurso.

Asimismo, en el comunicado que centró el acto también se difundió otro mensaje, en la misma línea: "Solo queremos ser un pueblo como los demás, que viva con naturalidad, sin interferencias, su lengua y su cultura; un pueblo que haga del catalán el eje vertebrador de una sociedad cada día más rica y diversa, la lengua común de todos", señaló Sempere.

Según señala el manifest del Correllengua, con el paso de la flama, "se proclama nuestra voluntad de superar los límites que nos quieren imponer".

En la ceremonia, a la que siguió un pa i porta que compartieron todos los asistentes, participaron tanto los miembros del colectivo de danzas El Raval como del grupo Aigua Fresca. La flama recorrerá mañana los diferentes colegios de la ciudad, tales como el Bisbe Pont, Carlos Sarthou, la Panderola, Pasqual Nácher o el centro Pintor Gimeno Barón.