Aquella euforia que se respiraba hace un tiempo ante lo que se daba como cierto de que un submarino de verdad adornaría la plaza del antiguo Calvario, o sea, justo en frente del campo municipal de deportes, parece que se ha esfumado con el tiempo. Nadie dice absolutamente nada y las palabras sobre el tema, cual submarino, se han sumergido en la profundidad del olvido.

Así las cosas, se dice casi oficialmente que en Castellón una de las futuras rotondas de la ronda oeste acogerá un avión de combate, de verdad, donado por el museo militar.

O sea, que Castellón nos han ganado la partida. Ellos tendrán su avión y nosotros nos quedamos sin submarino. Lo que ha pasado no se sabe. ¿Es que no se contó con la autoridad militar? A todos nos gustaría que se aclarara el tema y más si nos acogemos a lo dicho por José Benlloch, jefe de los socialistas, quien dijo: "Se tomó a broma, pero yo iba en serio y hablé con el Ministerio de Defensa que nos lo cedía, pero al PP no le interesó". Una pena total.