Comercios ubicados en el entorno de la plaza Major de Vila-real ya han anunciado que piensan cerrar sus negocios debido, según explican, a las continuas molestias que "desde hace tres años provocaron primero los trabajos de construcción del aparcamiento subterráneo y, ahora mismo, la creación de la superficie de la plaza".

Desde la zapatería Lugano, María Dolores afirma que "desde que están en marcha las obras, las ventas han bajado un 50% y nos estamos planteando cerrar porque hay pérdidas".

En este sentido, también el propietario de la cafetería y croissantería Martí señala que el negocio ya no es rentable. "No hay ganancias y los clientes han huido por las molestias que ocasionan estos trabajos de reforma que ya duran tres años", indica, al tiempo que asegura que "si seguimos aguantando es porque esperamos que todo mejore cuando acaben los trabajos".

Incluso hay algún comercio que ya ha colgado en su fachada un cartel anunciado el cierre por reformas. "Por más que limpias es imposible acabar con el polvo que entra cada día y a todas horas, por lo que cerraremos hasta que acaben las obras", indican comerciantes afectados.

Por su parte, el concejal de Comercio y Promoción Económica de Vila-real, Javier Nácher, asegura entender las molestias que sufren los propietarios de los establecimientos de la plaza Major aunque matiza que, cuando finalicen completamente los trabajos --lo que se prevé para el próximo mes de septiembre--, "estos comercios serán los más privilegiados de Vila-real, estarán en la mejor zona; es una obra para mejorar, aunque de momento haya molestias".

El edil también considera que la crisis comercial es generalizada "dada la coyuntura económica y la disminución del poder adquisitivo en estos momentos".

Respecto a la futura plaza, Nácher adelanta que "será un espacio único, sin circulación en el que se podrán desarrollar muchas actividades. Será un referente y un atractivo de la ciudad e invitará a la gente a salir a la calle. Incluso se prevé realizar un mercado de flores".