Numerosos son los barrios y calles vila-realenses que están inmersos en sus particulares celebraciones, dedicadas a un sinfín de patrones. De hecho, anoche, el olor a carne asada inundó buena parte de la ciudad, por cuanto fueron muchos los vecinos que, como manda la tradición festiva local, aprovecharon el lunes para disfrutar de la popular xulla. Así ocurrió en las fiestas de Sant Miquel y también en las del Cristo del Hospital --ambas en las imágenes--, entre otras citas. J. C.