Los agentes de la Policía Local adscritos a las unidades de Tráfico y Atestados acaban de poner en marcha la tradicional campaña previa a la entrada del verano, encaminada a poner freno al exceso de ruidos que producen algunos de los ciclomotores que circulan por la ciudad. Y ello, pese a que se constata un importante descenso de este tipo de vehículos en los últimos años que, incluso, sobrepasa el 50%, según los agentes consultados.

“Con la llegada del calor, los vecinos abren las ventanas de sus casas, a la vez que se incrementa la presencia de ciclomotores en las calles. La confluencia de ambos factores se traduce en un incremento de las molestias a los ciudadanos”, explican fuentes del cuerpo de seguridad local.

En cualquier caso, y pese a la disminución de esta clase de vehículos, la Policía Local continúa llevando a cabo la campaña de mediciones acústicas que, en el caso de detectar una infracción, se traducen en multas que van de los 60 a los 600 euros. Y en el supuesto de que se supere en seis decibelios el límite permitido, que se refleja en la tarjeta técnicas de cada ciclomotor en particular, este se le intervienen a su conductor. “Se le retira la licencia de circulación hasta que se subsana la deficiencia”, explica el intendente Ramón Martínez.

En los tres primeros días de aplicación de los controles sonoros, los agentes han realizado los mismos a una treintena de vehículos, de los que cuatro superaban los límites permitidos. “De momento, se han intervenido tres ciclomotores, dos de los cuales ya han solucionado las deficiencias que presentaban”, asegura Martínez.

Desde la Policía Local señalan que el tradicional trucaje de los motores y tubos de escape se ha visto reducido a niveles comparables a la disminución de la presencia de motos de pequeña cilindrada en las calles de la ciudad. “Aun así, aunque en mucha menor medida, todavía se detecta algún tubo de escape libre o modificaciones para obtener mayor velocidad”, manifiestan.

Con todo, insisten en que “en muchos casos lo que sucede es que la fibra que recubre el interior de la salida del tubo de escape está quemada y, por tanto, deja de tener su función de amortiguación de los ruidos”, matizan.

La campaña retomada ahora por las unidades de Tráfico y Atestados de la Policía Local de Vila-real, como consecuencia de la llegada del buen tiempo, se alargará hasta el próximo 8 de julio y se llevará a cabo, en horario de mañana y tarde, en diferentes puntos del casco urbano, independiente del tamaño o la intensidad de tráfico del vial en el que se instalen los controles.