A Garrido se le acaba el crédito. Una derrota más y el Villarreal en plena caída libre. Los números del 2011 son desalentadores y muy explícitos de la terrible crisis de juego y resultados de este equipo. Ayer tampoco se pudo ganar en el Reyno de Navarra, pese a adelantarse en el marcador. Las decisiones erráticas del técnico y las deficiencias defensivas y ofensivas condenaron una semana más al Villarreal que acumula derrota tras derrota.

El Villarreal saltó al Reyno de Navarra sin varios de sus jugadores más emblemáticos. Con Marchena y De Guzmán fuera de la convocatoria, Garrido se reservó alguna que otra sorpresa como era la suplencia de Ángel y Nilmar. Además, se regresaba a un dibujo con un solo punta -Marco Ruben-, con una segunda línea integrada por Cani, Camuñas y Borja Valero, escoltados por dos mediocentros, Bruno y Senna.

En defensa la novedad era la suplencia de Gonzalo. El Villarreal deparó una primera parte con altibajos. La puesta en escena fue esperanzadora, con un ritmo de juego más rápido y un par de puntos más de intensidad como respuesta a un Osasuna muy agresivo, que economiza las exquisiteces técnicas y prioriza el fútbol más vertical y directo para llegar al área rival. El Villarreal apuntaba buenas maneras, pero mantenía esa sensación perenne durante la actual temporada de que el ruido no lleva consigo que detrás de él estén las nueces.

Por algo este equipo de Juan Carlos Garrido, otrora peligroso en ataque solo ha logrado 12 goles en 15 partidos de Liga. Borja Valero dispuso de una clara ocasión para marcar a los 20 minutos, pero no acertó en el remate.

El equipo navarro retomó el mando. Su idea no esconde secreto alguno. Transición rápida del balón, canalización por las bandas y centro al área a la búsqueda del remate de cabeza.

El condimento era el ímpetu y la marcha al límite del reglamento. Algún que otro susto, pero el dique de contención de los amarillos se asentaba en un Zapata muy centrado y en un atento y concentrado Musacchio, más el empaque que le otorga Diego López a la portería amarilla.

faltÓ MÁS MORDIENTE // El Villarreal estaba tapadito en la parte de atrás, pero le faltaba calidez en su juego ofensivo. Al Submarino no le llegaba con ese fútbol de toque-toque en vertical y que se convierte en demasiado previsible para desestabilizar a un rival tan bien armado como el conjunto navarro. Un susto de Nekounam con un tiro lejano repelido por el larguero le ponía salsa al partido. El Villarreal dio su primera muestra de peligro en una acción de Mario con un pase tan bueno como lo fue el desmarque de Marco Ruben, pero por centímetros la acción murió en el fuera de juego. Era el primer aviso. El segundo llegó con una acción de tiralíneas entre Borja Valero y Marcos Senna con balón al extremo que Cani transformó en un pase al centro del área de esos que gustan a los rematadores de raza como Marco Ruben y este lo mandó a la red.

El Submarino afrontaba el partido en ventaja. Pero tampoco se pudo conservar el 0-1. La última ocasión en la que el Villarreal se adelantaba a domicilio fue en San Mamés, el pasado marzo. Entonces llegó la última victoria en Liga lejos del Madrigal. Sin embargo, ayer Osasuna dejó en evidencia una vez más las veleidades defensivas del equipo de Garrido e Ibra aprovechó un fallo de Ibra para empatar el partido.

Y Garrido también perdió la brújula con los cambios. ¿Por qué no puede aguantar Senna 90 minutos? El técnico decidió cambiarlo a siete minutos del final y Gonzalo entró en su lugar justo en un saque de esquina. El 2-1 cayó en esa misma acción por un remate nítido y fácil de Sergio.

ya era demasiado tarde... // Y Nilmar calentando banquillo y reservado para jugar a la desesperada en los cinco minutos finales. Ya no hubo opciones para más. El delantero brasileño no tuvo ninguna ocasión de peligro. Osasuna se llevó los tres puntos en el Reyno de Navarra y dejó al Villarreal en la UCI. ¿Quién parará la caída libre de este equipo? Solo el presidente es capaz de hacerlo. A Garrido se le acaba el crédito.