La mañana de ayer estuvo plagada de eventos que evidenciaron la importancia que Sant Pasqual tiene para los vecinos y las autoridades de Vila-real.

Y es que, tras la misa pontifical en honor al patrón, el obispo Casimiro López Llorente; el alcalde, José Benlloch; la reina de las fiestas del 2012, Paula Puig; y la madre superiora del convento de Sant Pasqual, María Dolores Pérez --acompañados de corporación municipal, sacerdotes y religiosas clarisas-- procedieron a inaugurar la valla que cierra la plazoleta de la basílica y los accesos al monasterio y al museo del Pouet del Sant.

Una actuación esta que ha permitido recuperar la cancela de 1681 de la Real Capilla y que ha asumido el Ayuntamiento de Vila-real --y que ha supuesto una inversión de 4.000 euros--, tras la solicitud realizada por los voluntarios y la asociación de Amics de Sant Pasqual.