Un vila-realense anónimo impulsa las obras de remodelación y puesta en valor del altar mayor de la Arciprestal de Vila-real, que se alargarán hasta finales de marzo, justo para la temporada de bodas y comuniones, según afirmaron a Mediterráneo fuentes fidedignas.

Los trabajos responden a una petición que los fieles reclaman desde hace años y contemplan la elevación del presbiterio en dos escalones para favorecer la visión desde todos los rincones de la iglesia. “Desde los bancos más alejados no se ve bien en las celebraciones religiosas”, explicaron unas vecinas que acuden a misa regularmente y que están encantadas con la mejora porque “a pesar de que ahora está tapado, en tan solo unos meses disfrutaremos de un altar en condiciones y digno de un templo arciprestal”.

De hecho, la reforma del espacio, que data de 1829 y se atribuye a Juan Marzo, estaba incluida dentro del plan de mejora de la iglesia con motivo de la exposición Espais de Llum que impulsó la Fundación de la Llum de les Imatges de la Generalitat valenciana a finales del 2008, aunque finalmente no pudo ser, según apuntaron las mismas fuentes consultadas, quienes añadieron que la actuación “cuenta con todos los permisos necesarios de Patrimonio, Obispado de Segorbe-Castellón y Ayuntamiento”.

A pesar de que las obras impiden el oficio de homilías en el presbiterio, la actividad religiosa sigue en el epicentro de la ciudad. Los entierros y las misas diarias se celebran ahora en el altar de Sant Josep, aunque los bancos pueden encararse hacia cualquiera de los otros ocho decimonónicos laterales con sobresalientes esculturas de artistas locales como Ortells, Pascual Fuster o Amorós.

TURISMO RELIGIOSO // La puesta en valor de la iglesia Major sumará esfuerzos para atraer más turismo religioso a Vila-real. Y es que, la ciudad se ha convertido en uno de los destinos preferidos para los viajes que se organizan desde el Imserso procedentes de Valencia, Alicante, Sevilla, Santander y Bilbao. Los datos que manejan desde el Museu del Pouet de Sant Pasqual son una media de 15 grupos al mes con unos 50 mayores cada uno, a los que hay que sumar los congresistas del evento de mediación policial de enero o los próximos encuentros sobre urbanismo y química. H