La octava Mostra Test de Vila-real, la que muchos recordarán como la del huevo frito y el cuchillo, cerró ayer sus puertas tras más de dos meses en marcha y superando los 400 visitantes. «De las más exitosas hasta el momento y eso que no hubo ni inauguración ni visitas de escuelas e institutos. Y además, no es una sala céntrica y las propuestas no son muy conocidas porque son de jóvenes promesas», dijo su director, Pascual Arnal, que no ocultó su satisfacción a pesar de las dudas iniciales, por el contexto sanitario y con fines de semana de cierre perimetral en Vila-real. Para la clausura de la edición «más experiencial», se programó una visita guiada, a cargo del propio Arnal, a la que asistieron unas 15 personas.

Los asistentes recorrieron el recinto para contemplar, con detalle, las propuestas artísticas DAVID GARCÍA

Arte en la calle

Pero realmente esta muestra de arte y creatividad, de carácter vanguardista, solo cerró sus puertas en el Convent, Espai d’Art, ya que todavía queda una de las acciones más visibles, ya que cualquiera se la encuentra en la calle: la intervención urbana que este año llevará la firma de E1000. Una obra que distará de las que ya lucen varios puntos de la ciudad, de gran tamaño, ya que el artista madrileño creará «pequeñas intervenciones urbanas que podrán disfrutarse en diferentes partes de la ciudad y que reflejan su línea de trabajo, basado en la interacción con los elementos que ofrece la ciudad y de su percepción a través del color», indicaron.

E1000 iniciará en los próximos días su propuesta en varias calles y espacios de la ciudad. Una actuación pospuesta «por la actual coyuntura», pero que será una realidad en breve, «ahora que hay más estabilidad y el sector servicios está abierto, pues la propuesta de E1000 necesitará de varios días para estar concluida y durante este tiempo el autor debe alojarse en la ciudad», explicó el director. 

Autores en sala

Los asistentes recorrieron el recinto para contemplar, con detalle, las propuestas artísticas DAVID GARCÍA

La exposición colectiva la protagonizaron Ana Spoon, Cecilia Vidal y Mario Mankey, en particular. De Mario Mankey (Sagunto), descató Arnal, es «un excelente pintor que además realiza unas impactantes instalaciones, como la que trajo a esta edición, una caricatura de algunos comportamientos humanos, con guiño a la sociedad patriarcal, con título Te quiero un huevo». Cecilia Vidal (Montevideo), con un trabajo fotográfico donde la documentación y la representación difuminaron sus límites, se plasmó en su propuesta Apenas tarde. Completó el tridente la valenciana Ana Spoon y Un oscuro que te desaparece. «Es muy constante, muy tenaz, su obra pedía a gritos un gran espacio donde mostrarla y compartirla. Merecía apoyo porque está cumpliendo con su parte», dijo Pascual Arnal.