Dicen que no hay edad para vivir las fiestas. Y, aunque es relativamente cierto, no lo es menos que un buen número de personas mayores se ven obligadas a disfrutar de los festejos patronales de Vila-real con las actividades que se organizan dentro de los centros geriátricos en los que residen. Y siempre, con las máximas medidas de seguridad.

Y el covid, ese maldito bicho que logró paralizar el mundo durante meses, sigue ahí. Los científicos dicen que ha venido para quedarse. Y tras un largo proceso de vacunación y con casi tres cuartas partes de la población con la pauta completa, las autoridades empiezan a soltar lastre y flexibilizar las restricciones que, desde marzo del 2020, han impedido vivir con normalidad a los ciudadanos en general.

Con todo, y pese a la vacunación, el colectivo de más mayores sigue siendo uno de los de mayor riesgo de contraer la enfermedad. Y ahí están las últimas noticias de la residencia DomusVi de Vila-real donde, semanas atrás, se detectó un importante brote que ya ha dejado algunos fallecidos y mantiene a casi 30 usuarios contagiados, además de varios trabajadores.

No es el caso de la residencia Verge de Gràcia, ubicada en la calle Ermita. Un centro que sí que resultó fuertemente castigado en las primeras olas de la pandemia del coronavirus, con decenas de personas mayores que no pudieron superar la infección.

Regalo muy especial

Ahora, con mucha prudencia y acciones preventivas, disfrutan en la medida de lo posible de algunas actividades relacionadas con las fiestas. Unas fiestas que les dejaron un regalo muy especial, cuando en la tradicional baixà de la Mare de Déu de Gràcia desde su ermita del Termet a la iglesia arciprestal, los portadores pararon frente al geriátrico y colocaron la imagen mirando a los ancianos que, desde el otro lado del cristal, observaban emocionados la escena y saludaban a la patrona.

Una escena que, como de costumbre, volverá a repetirse el próximo domingo, cuando los portadores devolverán la imagen de la Moreneta vila-realense hasta su ermitorio, no sin antes volver a parar frente a la residencia para que los mayores puedan despedirse de la Mare de Déu de Gràcia hasta el próximo año.