Vila-real encara la recta final de unas fiestas de la Mare de Déu de Gràcia atípicas, por cuanto están marcadas por la pandemia que también rige, en cierto modo, el funcionamiento de las peñas que abrieron sus puertas. Los integrantes de El Sifó mantienen el día a día en su casal, especialmente para cenar, aunque el fin de semana prácticamente viven allí.

Los integrantes de la Peña El Sifó durante los preparativos del 'esmorzar' del último sábado de fiestas. GIL

Era habitual que invitaran para comer a amigos, algo de lo que han prescindido este año para ser «una peña burbuja». «Hemos sacado las mesas fuera, siempre estamos en la calle -su recinto está en una calle semipeatonal con poco tráfico- y además tenemos toldo. Primero comen los niños y luego nosotros», indica Xus Sempere, integrante de El Sifó. «Aplicamos las medidas que corresponden; hemos comprado unas mascarillas solidarias a Conquistando Escalones -tienen unas para guisar y estas suelen gastarlas en la calle- y ponemos el nombre en los vasos tanto de cristal como de plástico», detallan. «Éramos partidarios de que las peñas volvieran, como se pudiera y acorde a las normas. ¿Podemos ir a un bar o a un maset y aquí no?», valoran, para añadir que hacen uso del sentido común en sus quehaceres en el casal. 

Por su parte, desde El Minaor explican que el grueso de la actividad se ha centrado en el aspecto gastronómico y el hecho de no poder interactuar tanto con otros peñistas les ha hecho concentrar la vida festiva en su local, lo que les ha permitido, al estar más tiempo juntos, descubrir aspectos de sus compañeros que antes no sabían.

Alrededor de una mesa también estaban ayer por la mañana algunos peñistas de El Minaor. GIL

Cierre temporal

Una histórica, la Peña la Merla, no ha abierto sus puertas. La decisión se tomó antes de fiestas, aunque hubo disparidad de votos. «Después de 42 años, la decisión es mucho más que abrir o no. Es complicado», apunta José Pascual Colás, parte de la peña y expresidente de la Junta de Festes. «Somos 55 miembros de los que una veintena son fundadores. Aunque nos relacionamos todos, hay grupos que hemos seguido quedando para la Xulla o para almorzar en un bar así que es lo mismo, sin serlo», señala Colás que se muestra tajante: «Sí o sí, la Merla volverá el año que viene adaptada a la normativa».