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Destacan las clases para los más pequeños

Vivir la música sin importar la edad gracias a la Lira en Vila-real

Comienza un curso menos restrictivo que el anterior, en el que elaborar cañas de oboe es la gran la novedad

Este lunes arrancaron las sesiones para los más pequeños. Frank Palace

No llega aún a tiempos de prepandemia, pero la Unió Musical la Lira de Vila-real constata un repunte de matriculados, hasta los 175 en los diferentes niveles, desde el jardín musical para niños a partir de tres años hasta nuevas líneas para adultos, respecto al curso pasado, donde hubo un descenso de la cifra de alumnado por el covid. Así lo atestigua el director de la entidad, Juanjo Peláez, en el inicio del periodo lectivo 2021-2022 que arrancó ayer con novedades.

«Respecto a los protocolos por el covid es prácticamente todo igual, pero sí hay algunas restricciones más permisivas, como las referentes a las ratios de alumnos o las líneas de formación que podemos ofrecer por las tardes. Y este curso se suma una más de adultos a las dos que podíamos ofertar», puntualiza el director de la entidad.

Mayores de edad, comenta Pelaez, que en años anteriores no tenían la suficiente presencia para constituir un grupo propio, pero la tendencia ha variado, por lo que ahora pasan a contar con formación específica en música e instrumento. También imparten conocimiento de canto porque hay bastantes interesados en formar parte de corales o grupos. Por esta razón, ofrecen igualmente clases de técnica vocal y los estudiantes también aprenden a defenderse delante de una partitura. 

Música para todos

De todos modos, Peláez recalca que cerca de un tercio del alumnado tiene entre 3 y 7 años. Así, y «en la línea de las directrices de la Federación de Sociedades Musicales», la Lira pretende cubrir la formación musical a lo largo de la vida de una persona fuera de la edad que comprende hacerlo en un conservatorio.

Otra de las peculiaridades de esta temporada es el taller, que complementa la actividad académica habitual, para elaborar un oboe. «Llegado a un cierto nivel, el oboísta debe hacerse sus propias cañas, porque no es fácil encontrar material a la venta, y se requiere de cierta artesanía», apunta el director de la Lira.

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