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Pasqualet de Vila-real, un maestro sin maestro en el mundo de la 'dolçaina'

Nel·lo Vilanova es el autor de un libro sobre la vida del músico, fallecido en tiempos de pandemia, que aprendió a tocar este instrumento de forma autodidacta y es todo un referente

El autor, Nel·lo Vilanova (i), junto a Leandre Escamilla (c) y el diseñador Josep Gil (d).

El autor, Nel·lo Vilanova (i), junto a Leandre Escamilla (c) y el diseñador Josep Gil (d).

Charlar con Manuel, Nel·lo, Vilanova, aunque sea de forma breve, sobre Pasqualet es descubrir la admiración que profesa al músico que estuvo más de seis décadas en activo. Ya se conocían. Nel·lo es fundador de Xarxa Teatre, compañía con la que Pasqual Juan Rochera trabajó habitualmente, pero la edición y publicación de Pasqualet de Vila-real. Ànima de dolçainer, un estuche con un libro con fotografías y seis cedés, posiblemente ha hecho que ese reconocimiento vaya a más. 

«Pasqualet tenía un archivo mental enorme», reza Vilanova al poco de comenzar a hablar sobre él. «Pasaba muy poco al papel, solo cuatro o cinco partituras de las que algunas incluimos en el libro», detalla. «En la obra hablamos del contexto, de cómo llegó a la dolçaina siendo clarinetista en la banda. Con 14 años trabajaba en una carpintería y su jefe, limpiando un pajar, encontró una dolçaina que no tenía tudel ni caña. Pascual era de una familia pobre, por eso trabajó desde niño, y se gastó 105 pesetas en comprar las piezas que necesitaba para tocar y empezó a hacer pruebas». Un amigo le propuso salir en la fiesta de Santa Cecilia, uno con dolçaina y el otro con tabal, sin saber ni uno ni el otro nada de su respectivo instrumento. Fue el debut de Pasqualet, «sin que nadie le enseñara nada».

El trabajo de Nel·lo Vilanova sobre Pasqualet consta de un libro con fotografías y seis cedés. Andreu Esteban

Este tipo de músico tradicional prácticamente había desaparecido en la provincia o no salían por los pueblos, por lo que estos empezaron a llamarlo. «Tocaba las mismas canciones que los dolçainers de Tales sin haberlos escuchado nunca. Tocaba porque la gente le tarareaba la música y al reproducirla le decían que era así», explica Vilanova, que asegura que este colectivo reapareció en Tales después de que Xarxa Teatre, con Pasqualet, interpretara allí El Dolçainer de Tales.

En la década de los 60, Pasqualet era como un 'deejay' que hacía verbenas interpretando las canciones de moda de la época y las tocaba sin que nadie le hubiera enseñado nada

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Durante los 60 años que estuvo en activo, «mantuvo la música tradicional pero también la hizo evolucionar, casi sin querer. Pasqualet, en los 60, cuando dominó el instrumento y por su talento innato, venía a ser como un deejay que hacía verbenas interpretando las canciones de moda de la época. Incluso algunos puristas, porque Pasqualet iba de pueblo en pueblo y fiesta en fiesta, lo consideraron un firaire hasta que todos, absolutamente todos, acabaron rindiéndose a él». «Suelo decir que ha sido uno de los mejores dolçainers que ha habido y la gente me contesta en redes diciendo que eso es casi un insulto, que fue el mejor con diferencia», explica entre risas el autor.  

Nel·lo Vilanova, cofundador de Xarxa Teatre y autor de la publicación sobre Pasqualet, posa con su trabajo. Andreu Esteban

Material inédito

Suelo decir que Pasqualet ha sido uno de los mejores 'dolçainers' que ha habido y la gente me contesta en redes diciendo que eso es casi un insulto, que fue el mejor con diferencia

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De los seis discos, tres son reediciones y otros tres nuevos. Vilanova destaca dos por ser «documentos reales». Uno, Pasqualet a les festes populars, una hora de música durante los toros de Borriol y el otro, Pasqualet a les festes folklòriques i rituals, con temas interpretados en Vistabella, Suera o Vila-real, entre otros. «Documentos sonoros imprescindibles para comprender la capacidad musical de Pasqualet», afirma el también director de la revista Fiestacultura. Y es que, relata Nel·lo, el sonido de Pasqual era único: «Se tragaba toda la caña, no a mitad como el resto, por lo que ejercía una presión que conseguía que siempre fuera un tono por encima de todos, nadie más lo hacía porque él había aprendido a su manera». 

Un artista que sufrió la censura de este tipo de música en Vila-real durante años, clave en el revival de este instrumento. «Como apunta Jaume Gosálbez, se necesitaban referentes para que se recuperara esta tradición y uno de ellos es Pasqualet», dice el autor. 

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