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MODIFICACIONES TÉCNICAS RESPECTO AL PROYECTO INICIAL

El final de la ronda suroeste de Vila-real sufre otro retraso por cambios en la obra

Entre las causas hay asuntos sobre el patrimonio, la iluminación o el riego. El consistorio trabaja con la universidad para que sea un eje de la red autonómica

La ronda nace desde la carretera de Onda y su función será liberar el núcleo urbano del tráfico pesado. JOSEP CARDA

Hasta una decena de alteraciones respecto a la planificación original han motivado que las obras de la ronda suroeste de Vila-real sufran un impasse y su finalización padezca un nuevo retraso. En concreto, desde la Conselleria de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad detallaron a Mediterráneo que los aspectos que obligan a dilatar los trabajos comprenden el seguimiento arqueológico de la Séquia Major, los cambios en la reposición tanto de la red eléctrica como de la de riego, las actuaciones destinadas a mejorar la permeabilidad del territorio, los cambios en la red de drenaje y la de agua potable en una de las glorietas del trazado, el cambio de naturaleza del terreno, los ajustes en la zona ciclopeatonal, el drenaje superficial, la jardinería y red de riego y las variaciones en el alumbrado.  

Durante las últimas semanas, explicaron desde esta área del Consell, han estado tramitando el proyecto que recogerá estas modificaciones surgidas durante la ejecución, «razón por la cual los trabajos están ralentizados», apuntaron.

Estudio con la Politécnica

Por su parte, desde el Ayuntamiento informaron recientemente del trabajo que realizan, a través de un contrato con el Instituto de Transporte y Territorio de la Universidad Politécnica de València (UPV), para elaborar un estudio pormenorizado sobre los tráficos y las repercusiones que conllevará la futura puesta en servicio de la ronda, tanto en el ámbito local como comarcal. 

El análisis se incorporará a la documentación para reclamar a la Generalitat la inclusión del vial en la red básica de carreteras de la Comunitat y la asunción del coste de mantenimiento del eje por parte del Consell, una cifra que el alcalde, José Benlloch, había valorado en anteriores ocasiones en torno a los 400.000 euros al año.

«Un empastre más del legado que nos dejó el PP que estamos tratando de gestionar y resolver, ya que en ningún momento plantearon que la ronda fuese una carretera del gobierno valenciano, ni se firmó convenio alguno. Ni siquiera se hizo cargo la Generalitat de las expropiaciones, las cuales tuvimos que pagar nosotros apenas llegar al Ayuntamiento en el 2011», recuerda Benlloch. Así, el munícipe también reclama al Consell los cerca de siete millones pagados.

Estos son algunos de los escollos que todavía debe superar este reclamado eje para que, al menos, la parte prácticamente finalizada (actualmente concluye de forma abrupta a algo menos de un kilómetro de la N-340, cuya conexión todavía no parece consensuada entre las administraciones implicadas) pueda tener uso. La ejecución tuvo que ser prorrogada a principios de año por las lluvias y el covid y hubo que desalojar a okupas de viviendas que debían derribarse. 

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