El pleno del Ayuntamiento de Vila-real ha aprobado hoy -con los únicos votos favorables de los ediles del PSOE y Podem; la abstención de Ciudadanos y los votos en contra de PP, Compromís y Vox- el presupuesto municipal para el presente ejercicio del 2022, que se eleva a 52.550.000 euros y que va dirigido al "reequilibrio, la prudencia y la responsabilidad".

Así lo ha defendido el alcalde, José Benlloch, durante el debate para la aprobación de las cuentas que tienen como una de las prioridades la reducción de la deuda, que pasará del 68% al 57%, "con el objetivo de que la ciudad esté preparada para aprovechar las oportunidades de los fondos europeos de reconstrucción y para seguir afrontando los retos de la pandemia". Benlloch ha incidido en que la situación económica del consistorio vila-realense es “diferente” a la del resto de municipios del entorno porque “además de la crisis por el covid, tenemos que gestionar las crisis de la deuda y el urbanismo heredadas de la etapa del Partido Popular y por las que en 10 años llevamos pagados ya 20 millones del préstamo del PP y 33 millones en sentencias y resoluciones urbanísticas”.

Posturas enfrentadas

Con anterioridad a la aprobación de las cuentas, se ha debatido una enmienda a la totalidad presentada por Vox, que el resto de grupos han rechazado. Con todo, los partidos de la oposición han fundamentado buena parte de su rechazo o su abstención al presupuesto argumentando su postura contraria a que el mismo incluya el aumento del 5% en el recibo del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de naturaleza urbana para el presente ejercicio.

El munícipe ha explicado que las cuentas responden a cuatro objetivos principales, como el de "garantizar y mejorar los servicios públicos, después de una década en la que hemos triplicado las zonas verdes y las instalaciones deportivas, hemos ampliado las instalaciones culturales y hemos impulsado servicios como el autobús urbano gratuito”. Asimismo, se apuesta por reducir la deuda, que se prevé pasar del 68% actual al 57% a final de año, “para poder aprovechar las oportunidades que puedan llegar de los fondos europeos”.

Otro objetivo central es asegurar la capacidad de respuesta ante la pandemia, “por si es necesario adoptar medidas de estímulo fiscal o poner a disposición recursos e instalaciones como se hizo en el proceso de vacunación”, señala el alcalde, quien recuerda que “la tasa de ocupación de vía pública por las terrazas seguirá exonerada en los próximos meses para seguir ayudando a la hostelería, que es uno de los sectores más perjudicados por la pandemia”. Finalmente, el primer edil ha subrayado la voluntad de reimpulsar proyectos que la pandemia ha frenado y “aquellos que nos ayudarán a construir la nueva Vila-real del siglo XXI”.

Pacto local por el Renaixement

Benlloch ha destacado otros aspectos del presupuesto como la dotación de 250.000 euros para la Mesa del pacto local por el Renaixement, que desde el 2020 ha impulsado acciones de recuperación y lucha contra el covid por importe de un millón de euros. En el apartado de inversiones, que asciende a 1,5 millones de euros, la prioridad es el pago de sentencias del urbanismo heredado del PP, que ascienden 870.000 euros, y que se pagarán con cargo a una operación de préstamo. A pequeñas inversiones se destinan 285.000 euros de recursos ordinarios. Además, también se incluyen 360.000 euros para la reforma del albergue de la Mare de Déu de Gràcia, con una subvención de la Diputación de Castellón.

Finalmente, en el apartado social, el alcalde se ha mostrado satisfecho de mantener la alianza con la sociedad, a través de 60 convenios con 53 entidades sin ánimo de lucro “que nos ayudan a trabajar por una Vila-real mejor, del siglo XXI, en la que valga la pena vivir, de la que se sientan orgullosos los vecinos y vecinas”. Asimismo, ha anunciado que la aportación a la cooperación al desarrollo se incrementa del 0,7 al 0,9% del presupuesto. Benlloch ha pedido disculpas por los retrasos en los pagos de los últimos años y se ha comprometido a regularizar la situación, sobre todo ahora que la ciudad contará con una oficina del Fons Valencià per la Solidaritat.

Por otro lado, el pleno también ha dado luz verde la plantilla presupuestaria de 2022 que, tal y como ha explicado el concejal de Recursos Humanos, Álvaro Escorihuela, contempla la creación de 27 plazas y la amortización de 25 con el objetivo de "reforzar y optimizar el personal municipal dentro de las posibilidades económicas del Ayuntamiento". El edil ha agradecido la labor de los empleados municipales y las aportaciones de los sindicatos en el debate sobre la plantilla del consistorio.