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El Periódico Mediterráneo

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REPORTAJE

La pitaya, ¿alternativa a los cítricos en Vila-real?

Israel Rambla Menero cultiva en Vila-real esta fruta originaria de Centroamérica desde hace 4 años

Israel Rambla ha apostado por probar suerte con la pitaya en Vila-real, que requiere unos cuidados específicos. JOSEP CARDA

Una mezcla entre la textura del kiwi, aunque más dulce, y un sabor parecido al de la uva, aunque también las hay que saben a coco. Así explica Israel Rambla cómo resulta en boca la pitaya (pitahaya) o fruta del dragón.

Rambla inició el cultivo de esta planta en Vila-real hace unos cuatro años. «Vengo de familia de agricultores y, como la situación de la naranja es tan complicada, miramos alternativas. Buscamos información en internet, escuchamos opciones y llegamos a la pitaya», explica. Las primeras plantas de esta fruta, típica de los países de Centroamérica y muy extendida también en el sudeste asiático, le llegaron de Tenerife. Comprobó que era rentable y requiere poco mantenimiento y poca agua en comparación a otros cultivos de la zona como naranjas o el aguacate, que ha ido ganando presencia en los campos estos años, por lo que decidió seguir adelante con esta novedosa experiencia.

Con vistas de crecimiento

«La inversión más costosa fue la inicial al tener que comprar las estructuras», indica Rambla, que no descarta ampliar en un futuro la superficie que dedica a la fruta del dragón. Actualmente tiene dos espacios, uno más pequeño de unos 450 metros cuadrados y un segundo invernadero de unos 1.000. De momento no vive de lo que consigue con la venta de esta fruta tropical, aunque asegura que hay productores que sí lo hacen. 

«Al agricultor nos pagan unos 5,50 o 6 euros, pero el comprador puede pagar de 12 a 15 aunque en Navidad, algunas cadenas llegan a 22 euros, pero ese precio no nos interesa a nadie», apunta este agricultor. Por ahora su producción llega a fruterías locales, al Mercado de abastos de Castelló y este año también ha conseguido vender en València, tanto en MercaValencia como en el conocido como mercado de la Tira. El cultivo de la fruta del dragón no es demasiado habitual pero sí tiene presencia en estas tierras. Sabe de otro agricultor que empezó, por casualidad, hace cuatro años como él en Almassora y también existen plantaciones en zonas a lo largo de la zona del Levante.

Israel junto a los frutos que da esta planta de la familia de los cactus. MEDITERRÁNEO

«Tengo unas siete u ocho variedades en producción y una fila con unas 60 por coleccionismo, más bien por hobbie», indica Rambla, que atesora desde hace un par de años cerca de 2.300 plantas, aunque empezó haciendo una prueba con unas 300.

Aunque pueden estar al aire libre, este agricultor a tiempo parcial apunta que al ser una planta habitual de un clima tropical, el de esta zona les afecta y por eso los cultiva a cubierto.

Múltiples propiedades

Esta fruta, cuenta este productor vila-realense, tiene entre sus propiedades ser una gran fuente de vitaminas tanto C como las del grupo B, en minerales como calcio, fósforo o hierro, presenta un alto contenido en agua, fibra y proteína vegetal y también contiene ácidos grasos beneficiosos como el omega-3. Por estas y otras características, como acción antiinflamatoria y antioxidante, no son pocas las voces que consideran la fruta del dragón como un «tesoro» o un «superalimento» desde el punto de vista nutricional.

Palora, golden yellow, undatus, halley comet o dark star son algunas de las variedades que vende Rambla (Pitavila). De forma ovalada y exterior espinoso, las hay de diferentes colores tanto exterior como interior. Amarilla por fuera con pulpa blanca y semillas por dentro, roja por fuera y pulpa blanca o rosa, con diferentes intensidades, con semillas negras por dentro. 

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