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El Periódico Mediterráneo

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Supondrá hacer más zonas peatonales en el centro, mejorar aparcamientos o aumentar la videovigilancia

Vila-real pedirá fondos europeos para trazar su futura zona de bajas emisiones

Esta delimitación urbana es una «obligación legal» que le exige la ley como ciudad de más de 50.000 habitantes

Un patinete eléctrico circula por una de las calles peatonales de Vila-real. Erik Pradas

Vila-real pedirá una subvención a los fondos europeos para delimitar antes de que acabe el año una zona de bajas emisiones en la ciudad. Lo hará, como explica el concejal de Territorio, Emilio Obiol, por «imperativo legal», al ser una de las ciudades españolas de más de 50.000 habitantes, tal como marca la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética. Esta ambiciosa iniciativa es uno de los 68 proyectos que forman parte de la Agenda Urbana de Vila-real.

Para ello, el Ayuntamiento ha contratado la asistencia técnica especializada del Instituto Universitario de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial (Intras), dependiente de la Universitat de València (UV), un ente al que Obiol define como «uno de los institutos universitarios de mayor prestigio en el ámbito de la ordenación del tráfico». Entre su amplia experiencia, el edil defiende que la entidad se ha encargado de «montar toda la dirección general de tráfico en la República Dominicana».

El plazo acaba el 29 de septiembre

Servirá para reducir la contaminación, disminuir el ruido, mejorar los aparcamientos, incrementar la peatonalización o implementar más carriles bici

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El documento que ultima el Intras será el que presenten a los Next Generation antes del próximo 29 de septiembre, último día para optar a estos fondos continentales. No será hasta entonces cuando el Ayuntamiento pueda cuantificar con exactitud el importe millonario que solicitarán en la subvención.

Partiendo de que el Ayuntamiento «no hace esto porque quiere, sino porque tiene la obligación legal», Obiol puntualiza que esta futura zona de bajas emisiones consiste en delimitar una malla central que, entre otros aspectos, «mejorará la calidad de vida de los vecinos» al apostar por «reducir el coche en el centro de la ciudad e incrementar la peatonalización». A efectos prácticos, eso significará que haya control de accesos, reordenar el espacio público y lanzar una nueva ordenanza municipal.

"No perder la proporción"

"Somos la ciudad que somos, no vamos a hacer un anillo central grandísimo que cree problemas a los vecinos"

Emilio Obiol - Concejal de Territorio

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Eso sí, ya adelanta que no supondrá una transformación radical del centro. «Somos una ciudad intermedia, la 15ª de la Comunitat y la 147ª de España, por lo que el Ayuntamiento no pierde de vista la proporción. Somos la ciudad que somos, así que no vamos a crear un anillo central grandísimo, ni mucho menos, que cree problemas a los vecinos», matiza.

Más allá de definir y acotar esa zona, el Ayuntamiento aprovechará la ocasión (sobre todo si resulta beneficiario de los fondos europeos) para intentar mejorar los aparcamientos, potenciar la unidad de control de tráfico o modernizar e instalar más cámaras de vigilancia, ya que Obiol recuerda que actualmente hay repartidas por Vila-real una docena de cámaras que regulan la circulación.

«Pensamos que es una medida que a la ciudad le puede venir bien, ya que servirá para reducir la contaminación, disminuir el ruido, mejorar los aparcamientos, incrementar la peatonalización o implementar más carriles bici», recalca el edil, que hace hincapié en la necesidad de «caminar hacia esa movilidad más sostenible y eficiente energéticamente».

Por fases

Obiol avisa de que el camino que acaban de iniciar con la redacción del plan será «lento» y «por fases», ya que el 2023 que marca la ley es solo una referencia para obligar a los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes a que muevan ficha y emprendan acciones antes de que acabe el año. 

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