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TRADICIÓN POPULAR

Vila-real honra con misa y reparto de ‘panets’ a Sant Antoni en la ermita del Termet

Las raíces de la fiesta se hunden en el siglo XIV y la existencia de ermitas a orillas del Millars

Vila-real honra a Sant Antoni en su fiesta en la ermita del Termet

Toni Losas

Vila-real

La ermita de la patrona de Vila-real, la Mare de Déu de Gràcia, en el paraje del Termet, ha vuelto a ser este sábado el escenario de la fiesta con la que la ciudad rinde honores a Sant Antoni, Una fiesta que, como cada año, se encarga de organizar la Concejalía de la Ermita, encabezada por la edila Noelia Samblás.

Pese a que por la mañana la lluvia ha hecho acto de presencia durante horas, en torno al mediodía ha cesado la misma, poco antes de iniciarse la misa oficiada por mosén Àlvar Miralles, párroco de Santa Sofía, la parroquia de la que depende el ermitorio de la Mare de Déu de Gràcia.

Tras el oficio religioso, al que asistieron los ediles de la corporación municipal, encabezados por el alcalde, José Benlloch, se procedió al reparto de los tradicionales panets bendecidos entre los asistentes. Además, el Ayuntamiento también ha hecho llegar esto panets a las residencias de mayores de la ciudad, y a las monjas de Sant Pasqual y del Cristo del Hospital.

Los orígenes

Las raíces últimas de la celebración popular en honor de Sant Antoni Abat hay que buscarlas en el establecimiento, hacia el siglo XIV, a orillas del río Millars, de diversos frailes mendicantes que se convierten en penitentes solitarios, ocupando las cuevas y balmas de la cantera y, en ocasiones, levantando sencillas construcciones o celdas. Cada uno de ellos debió llevar allí sus imágenes devocionales para ayudarse en su vida penitente y de oración.

La documentación conservada a partir de esos momentos habla de la existencia de un camino que, desde la villa, llegaba hasta la viña o el horno de cal de “las ermitas”, así en plural, indicando la permanencia de varios lugares, fueran cuevas o capillitas, en las proximidades del azud que proporcionaba el agua de riego mediante la nueva acequia de la villa, y desde lo que ahora es el Termet hasta el puente del río, es decir, el lugar donde surgirá el ermitorio de santa Quiteria. En esta orilla del río, los lugares más conocidos son las ermitas de la Virgen Madonna y la de Sant Antoni.

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