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Pleno extraordinario

Vila-real resolverá el contrato con la urbanizadora del PAI Madrigal tras años de parálisis en el desarrollo de la zona residencial

La medida permitirá acometer unidades más pequeñas por agrupaciones de propietarios o por gestión directa municipal

De la veintena de unidades de ejecución previstas, en el consistorio solo constan siete terminadas y recepcionadas

Imagen aérea de la zona residencial del Madrigal, cuyo plan de desarrollo está paralizado desde hace más de una década tras un defiles de empresas urbanizadoras.

Imagen aérea de la zona residencial del Madrigal, cuyo plan de desarrollo está paralizado desde hace más de una década tras un defiles de empresas urbanizadoras. / Mediterráneo

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Vila-real

El Ayuntamiento de Vila-real ultima la resolución del contrato con la última empresa urbanizadora del PAI Madrigal, una decisión con la que se pretende poner fin a años de parálisis en el desarrollo de la principal zona residencial de la ciudad. Así lo ha anunciado el alcalde, José Benlloch, durante el pleno extraordinario celebrado este lunes, a la vez que ha indicado que la ruptura contractual dejará sin derechos urbanísticos a ninguna empresa sobre el ámbito y permitirá abordar el desarrollo de sus más de 730.000 metros cuadrados mediante nuevas fórmulas y actuaciones de menor tamaño.

«A partir del momento en que resolvamos el contrato, ya no tendrá ningún derecho ninguna empresa», explicó el primer edil. Esta nueva situación abrirá la puerta a que las unidades de ejecución puedan desarrollarse de manera independiente e incluso dividirse en ámbitos más pequeños, bien mediante agrupaciones de interés urbanístico constituidas por los propietarios o a través de la gestión directa del propio Ayuntamiento.

Futuro del programa

La resolución supone, por tanto, un cambio sustancial en el futuro de un programa urbanístico aprobado en 1998 y cuyas obras comenzaron en 2003, pero que quedó frenado por la crisis inmobiliaria, las dificultades económicas de las empresas implicadas y los sucesivos cambios de agente urbanizador.

El PAI Madrigal lo integran una veintena de unidades de ejecución, ya que a las primeras aprobadas inicialmente se incorporaron otras ante el interés por desarrollarlas. En total suman más de 730.000 metros cuadrados, en buena parte ocupada tradicionalmente por viviendas unifamiliares y masets.

El interés por vivir en la zona del Madrigal se dispara en la última década en Vila-real

Del total de estas unidades, desde el consistorio confirman que únicamente siete están plenamente urbanizadas y recepcionadas, básicamente todas ellas situadas en el margen derecho de la calle Ermita (en sentido al paraje del Termet). Unas actuaciones que estaban prácticamente terminadas en el 2016, cuando únicamente quedaba pendiente completar parte del alumbrado público, que se ejecutó posteriormente.

De esta manera, el resto de unidades continúan pendientes de desarrollar o de culminar sus obras de urbanización. El panorama no es otro que el de espacios en los que, pese a estar proyectados, siguen faltando servicios e infraestructuras propias de un área urbana, como calles acondicionadas, aceras, saneamiento, abastecimiento de agua o alumbrado público.

Desfile de urbanizadores

El desarrollo del Madrigal ha pasado durante los últimos años por las manos de cinco agentes urbanizadores, una sucesión empresarial que ha complicado todavía más la búsqueda de una solución. La desaparición de algunas de las empresas iniciales, los procesos concursales y la transmisión de los derechos urbanísticos entre distintas sociedades generaron una situación de inseguridad jurídica y económica tanto para el Ayuntamiento como para los propietarios.

El PAI Madrigal de Vila-real suma 5 agentes urbanizadores en su más de una década de parálisis

De hecho, el alcalde Benlloch ya calificó en el 2023 de «absolutamente inviable» el planteamiento original aprobado a finales de los años noventa. El modelo obligaba a afrontar de una sola vez actuaciones de gran envergadura y costes elevados, especialmente en materia de saneamiento, abastecimiento y conexión con las redes generales de la ciudad.

Durante los últimos años, el consistorio ha negociado con el último agente urbanizador para tratar de redefinir el programa y adaptarlo a las nuevas posibilidades que ofrece la legislación urbanística. Entre las alternativas planteadas figuraban soluciones autónomas para determinados grupos de viviendas, como pequeñas instalaciones de depuración, el aprovechamiento de los pozos existentes o sistemas de alumbrado alimentados mediante energía solar.

La resolución que ultima ahora el Ayuntamiento permitirá dejar atrás ese marco contractual y estudiar el desarrollo del Madrigal unidad por unidad, en función del interés de los propietarios, de la viabilidad económica de cada ámbito y de la capacidad municipal para asumir directamente determinadas actuaciones.

El peso de las cuotas de urbanización

El gobierno local ha defendido desde hace años que su prioridad era evitar que los propietarios tuvieran que abonar nuevas cuotas de urbanización sin garantías de que las obras fueran a ejecutarse. Una auditoría externa encargada por el Ayuntamiento concluyó en 2019 que el consistorio había actuado con prudencia al no reclamar esos pagos mientras persistieran las dudas sobre la solvencia y la capacidad de las empresas titulares de los derechos urbanísticos.

La futura extinción del contrato no comportará la urbanización inmediata de las unidades pendientes, pero sí eliminará uno de los principales obstáculos jurídicos para reactivar el ámbito. A partir de entonces, el Ayuntamiento y los propietarios podrán promover actuaciones más reducidas, asumibles y adaptadas a la realidad actual del Madrigal, frente al gran programa unitario diseñado hace casi tres décadas.

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