Zona residencial
Una primera agrupación de propietarios de suelo de Vila-real abre una nueva vía para urbanizar el Madrigal
La entidad, que prevé iniciar las obras en octubre, impulsa el desarrollo de 12.000 metros cuadrados para dotar de servicios a las parcelas y permitir que se pueda construir en ellas

Estos son los terrenos que se urbanizarán a través de una Agrupación de Interés Urbanístico en la zona del Madrigal y están delimitados por las calles Atrevits, Riu Xúquer y Molí Bisbal. / Josep Carda
Un grupo de propietarios de suelo de Vila-real ha constituido una Agrupación de Interés Urbanístico (AIU) para impulsar la urbanización de la Unidad de Ejecución 33, un ámbito de unos 12.000 metros cuadrados situado en la zona residencial del Madrigal. Se trata de la primera iniciativa de estas características promovida en la ciudad, al menos en las últimas décadas, para desarrollar un área urbana todavía sin urbanizar, dotar las parcelas de los servicios necesarios y permitir que, una vez completadas las obras, pueda construirse en los solares resultantes.
El pleno extraordinario y urgente celebrado este lunes aprobó someter a información pública durante 45 días la propuesta del Programa de Actuación Integrada de la UE 33, presentada por la propia agrupación de propietarios en régimen de gestión directa por estos. La documentación incluye una alternativa técnica y un estudio de detalle.
El ámbito afectado está delimitado por las calles Atrevits, al sur; Riu Xúquer, al este; y Molí Bisbal, al oeste, y quedó en su momento fuera del macroprograma urbanístico aprobado en 1998 para desarrollar más de 730.000 metros cuadrados del Madrigal y para el que el Ayuntamiento ultima la resolución del contrato con la última urbanizadora, tras más de una década de parálisis.

Imagen aérea del triángulo, rodeado totalmente por masets, que una primera Agrupación de Interés Urbanístico pretende desarrollar en la zona residencial del Madrigal. / Mediterráneo
Aunque la superficie de esta unidad es relativamente reducida en comparación con el conjunto del área residencial, su relevancia reside en el modelo escogido. La actuación está promovida por una agrupación que representa, como mínimo, a los propietarios de más del 60% de los terrenos afectados, lo que permite que sean ellos mismos quienes asuman el impulso y la gestión del desarrollo urbanístico.
Fuentes de la entidad promotora han explicado a Mediterráneo que llevan más de cinco años trabajando en el proyecto. El objetivo es resolver la situación de unas parcelas que, pese a encontrarse clasificadas como suelo urbano y cuyos propietarios abonan el correspondiente Impuesto sobre Bienes Inmuebles, continúan sin disponer de edificabilidad efectiva porque el ámbito no ha sido urbanizado.
Todo preparado
Desde la agrupación aseguran que tienen preparada la documentación y la planificación necesarias para comenzar las obras en cuanto el Ayuntamiento conceda la autorización definitiva. Una vez concluido el periodo de exposición pública y resueltas las posibles alegaciones, los trabajos podrían iniciarse durante el próximo mes de octubre.
La intervención contempla la ejecución de las infraestructuras y los servicios necesarios para completar la urbanización, así como la creación de un vial de prioridad peatonal y la reserva de un espacio destinado a la instalación de un centro de transformación eléctrica.
Vila-real resolverá el contrato con la urbanizadora del PAI Madrigal tras años de parálisis en el desarrollo de la zona residencial
El concejal de Territorio, Emilio Obiol, ha destacado que se trata de «una propuesta novedosa en Vila-real que permite desarrollar suelo urbano, en este caso en el área del Madrigal, a través de unidades más pequeñas gestionadas por agrupaciones de interés urbanístico». E incide en que este tipo de actuaciones pueden tramitarse de una manera más rápida y menos costosa, al tratarse de desarrollos de menor dimensión y no ser necesario remitir parte de la documentación a otras administraciones.
Proyecto piloto
El equipo de gobierno considera que la UE 33 puede convertirse en un proyecto piloto para el futuro de la zona residencial del Madrigal de manera que, en caso de que la iniciativa se complete satisfactoriamente, podría animar a propietarios de otros terrenos pendientes de urbanización a constituir agrupaciones similares y promover actuaciones adaptadas a ámbitos más pequeños.
Este escenario cobra especial importancia después de que el alcalde, José Benlloch, anunciara este lunes que el Ayuntamiento ultima la resolución del contrato con la actual urbanizadora del PAI Madrigal, tras más de una década de parálisis en los trabajos para desarrollar la veintena de unidades de ejecución que constituyen el programa.
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La extinción del contrato dejará sin derechos urbanísticos a cualquier empresa sobre las unidades afectadas, lo que permitirá plantear su desarrollo de manera independiente mediante agrupaciones de interés urbanístico, actuaciones de dimensiones más reducidas o, incluso, a través de la gestión directa por parte del propio Ayuntamiento.
«A partir del momento en que resolvamos el contrato, ya no tendrá ningún derecho ninguna empresa», señaló el alcalde, José Benlloch, durante la sesión plenaria. La intención municipal es dejar atrás el modelo unitario diseñado hace casi tres décadas y facilitar fórmulas más viables para completar progresivamente la urbanización del Madrigal.
El programa se aprobó en 1998 y las obras comenzaron en el 2003, pero el desarrollo quedó bloqueado por la crisis inmobiliaria, las dificultades económicas de las empresas adjudicatarias y los sucesivos cambios de agente urbanizador.
Desarrollo fallido del macroprograma urbanístico
El PAI Madrigal está formado actualmente por alrededor de una veintena de unidades de ejecución, después de que a las inicialmente previstas se incorporaran otras ante el interés de sus propietarios por desarrollarlas. En conjunto, abarcan más de 730.000 metros cuadrados, ocupados en buena medida por viviendas unifamiliares y masets.
Sin embargo, en casi tres décadas de vigencia del planeamiento únicamente siete unidades han sido completamente urbanizadas y recepcionadas. La mayoría se sitúa en el margen derecho de la calle Ermita, en dirección al paraje del Termet.
El resto continúa pendiente de desarrollo o de culminar sus obras. Son ámbitos clasificados como urbanos en los que todavía faltan infraestructuras básicas como calles acondicionadas, aceras, saneamiento, abastecimiento de agua o alumbrado público.
De esta forma, la iniciativa de la UE 33 constituye la primera aplicación práctica del modelo que el Ayuntamiento pretende favorecer para desbloquear progresivamente el desarrollo de la zona residencial del Madrigal que, especialmente en los últimos años, se ha convertido en el enclave más elegido para vivir en Vila-real, a través de actuaciones de menor tamaño, promovidas por los propios propietarios y adaptadas a la realidad económica y urbanística de cada zona.
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