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El Periódico Mediterráneo

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VILLARREAL CF

La crónica | El Villarreal sigue regalando puntos y mira de lejos la zona alta tras perder en Sevilla (1-0)

El equipo de Emery vuelve a recibir un gol en una pérdida de balón y Gerard Moreno falla el 1-1 a puerta vacía

Gero Rulli detiene un lanzamiento, en el 1-0 del Sevilla al Villarreal. EFE / JOSÉ MANUEL

El Villarreal CF no levanta cabeza y no pone freno a su caída libre a la zona de peligro. Cinco puntos de los últimos 24 son números de descenso directo para un equipo y una plantilla que están muy alejadas de sus objetivos y expectativas. Al Submarino le penalizan demasiado sus errores y evidencia una falta de pegada alarmante en el área rival en una segunda parte donde los amarillos fueron mejores y superiores al conjunto andaluz. El Sevilla hizo muy poco para ganar (1-0) ante un Villarreal totalmente inofensivo que convirtió a Bono en un espectador más. El resumen es que las jornadas pasan y los resultados no llegan. El peligro se centra ahora en salir de la cola y recuperar la autoestima y la confianza deteriorada por la falta de triunfos (consulta aquí cómo está la clasificación).

 

De nuevo un fallo gordo

La reiteración en los errores se convierte en empecinamiento. Unai Emery mantiene la fidelidad a su idea, que puede ser buena, mala o regular...; la cuestión es que le está costando muchos goles, demasiados, y más de los que ya puede permitirse un Villarreal que ofrece muchas fases de buen juego y sumisión a sus rivales, pero que se despeña una y otra vez en la cuneta por sus propios fallos.

Los rivales conocen perfectamente los puntos débiles de un equipo que empieza a sufrir la presión de verse en la parte baja de la clasificación, posiblemente sin tantos deméritos para convivir con la clase obrera de LaLiga.

 El Sevilla fue a buscar a los amarillos muy arriba, con una presión muy alta sobre la salida del balón y la línea defensiva muy adelantada. Emery repitió su dibujo con Manu Trigueros ejerciendo de termostato entre el centro del campo y el ataque, con esa misión, que explicaba el técnico, de dotar de equilibrio a un equipo al que le sobra talento, pero le falta contundencia en las áreas. El diagnóstico está hecho, pero ahora es necesario ponerle cura o remedio. En el Sánchez Pizjuán se jugó la baza de Paco Alcácer como novedad. Otro intento más de recetar la vitamina del gol que necesita el Villarreal mientras Gerard Moreno, que partió en el banquillo tras su reparación en la Copa del Rey, toma el mando y batuta en la misión de ver puerta.

 El Sevilla no dejó respirar al Submarino. Pau, Albiol, Foyth y Pedraza se atascaban, con Rulli demasiado tensionado y forzado en el juego de pies. Las dificultades del Villarreal eran evidentes, tanto como su obsesión en persistir en la salida del balón desde muy atrás, con dudas y problemas. En una de esas jugadas se produjo una de esas perdidas de balón que siempre condenan al equipo de Emery y el Sevilla es como aquel boxeador que solo te da un golpe, pero te deja KO. Y al filo del cuarto de hora, cuando el Villarreal mejor estaba y dominaba el partido, un robo de balón de Rakitic, cambio de orientación y remate certero de Ocampos. Una vez más por detrás en el marcador. Solo Yeremy Pino daba sensaciones de hacer daño al conjunto de Lopetegui.

 

Encomendados al 7

Emery tenía que echar mano de su jugador franquicia y pichichi para poner solución de urgencia a una nueva derrota. El jugador sacrificado fue Moi Gómez. Solo un cambio para cambiarlo todo. La entrada de Gerard Moreno fue el catalizador que iniciaba una reacción química en cadena de todos los reactivos, inertes hasta entonces. ¿De qué juega Gerard? La respuesta es de todo. Inteligente en la asistencia, generoso en el esfuerzo y letal cuando se mueve en el área.

El Villarreal empezaba a carburar. No se asumían tantos riesgos atrás y el Submarino tomó el control del partido, pero no traducido en peligro, ante un Sevilla que se atrincheró bien en su área y dejó pocos resquicios. Emery se la jugó con los cambios y le dio un matiz más ofensivo con la entrada de Dia y Alberto Moreno y el refresco de Estupiñán y Chukwueze. Y la tuvo el equipo amarillo para empatar, por lo menos el partido, pero Gerard, quien también es humano, no acertó a batir a Bono cuando lo tenía todo a favor. El Sevilla defendía bien y el Villarreal no encontraba la fórmula ni la manera de hacerle daño al que era, a priori, un rival directo.

Ahora la misión no es mirar hacia arriba, sino salir de la zona pantanosa en la que se ha sumergido este equipo.

Sevilla: Bono; Montiel, Koundé, Diego Carlos, Acuña (Augustinsson, m. 62); Fernando, Joan Jordán; Ocampos (Munir, m. 80), Rakitic (Delaney, m. 57), Papu Gómez (Óliver Torres, m.80); y Rafa Mir.

Villarreal: Rulli; Foyth, Raúl Albiol, Pau Torres, Pedraza (Estupiñán, m. 72); Trigueros (Alberto Moreno, m.62), Capoue, Parejo, Moi Gómez (Gerard Moreno, m. 46); Yeremy Pino (Chukwueze, m.72) y Alcácer (Dia, m. 62).

Gol: 1-0 Min 16: Ocampos.

Árbitro: Del Cerro Grande (madrileño). Amonestó a los locales Rakitic y Rafa Mir; y a los visitantes Raúl Albiol y Dia.

Incidencias: Partido de la 16ª jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante 31.000 espectadores.

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