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El Periódico Mediterráneo

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VILLARREAL CF

La crónica de la Champions | El matagigantes Villarreal se carga a la Juventus para pasar a cuartos (0-3)

La salida de Gerard provoca un terremoto en Turín con goleada histórica y un billete a cuartos

Gerard Moreno celebra con efusividad el tanto que encarrilaba el pase a cuartos de final de la Liga de Campeones del Villarreal ante la Juventus. VILLARREAL CF

Grande, grande Villarreal CF. La pequeña aldea gala de la Champions League volvió a hacer probar su pócima mágica, poderosa y letal a otro de los grandes del fútbol mundial. La leyenda del matagigantes sigue creciendo. Le tocó el turno a la Juventus. Con el valor añadido de lograr la gesta en un ambiente infernal como el majestuoso coliseo turinés. Un triunfo histórico, rotundo y que quedara grabado en libro de oro del Submarino. Todos los días no se gana 0-3 en el campo de la Juventus. El bombo de los cuartos de final espera al Submarino. Y todavía queda pócima en la pequeña aldea gala de los Emery, Albiol, Pau, Gerard... Golpe de estado en la Champions.

Buscarle las cosquillas a la Juventus no es una tarea fácil. Pocos equipos defienden tan bien como los bianconeri. Y en ataque estático es casi misión imposible. Emery intentó llegar al área italiana con espacios por delante y su planteamiento fue igual que en la ida. La posesión de pelota, canalizando desde el área pequeña de Rulli en la mayoría de las ocasiones, era un intento de atraer la presión alta de la Juventus para superarla y encontrar la espalda. Rulli, Pau, Albiol... tocaban la flauta de Hamelin para atraer a los Morata, Vlahovic, pero sobre todo a la segunda línea. El equipo de Allegri no cayó atraído por el toque-toque de los amarillos que llegaban hasta a dormir el balón en las botas del meta argentino para provocar que su rival arriesgara.

Grandes intervenciones de Rulli 

La Juventus llegó poco, pero con peligro máximo. Rulli fue el ángel de la guarda que mantenía al Submarino enchufado al partido y con opciones de estar en cuartos. Tres ocasiones claras de Morata y Vlahovic en dos ocasiones echaban leña en la caldera del Juventus Stadium junto a un tiro al larguero del croata. Y eso que los amarillos defendieron perfectamente cuando el balón no estaba en su poder. Y no era tarea fácil porque la dupla atacante de los piamonteses disparaba con artillería pesada. Pese a las ocasiones de la Juve, el Villarreal mantuvo el equilibrio en el juego y también enseñó los dientes, metiéndole el miedo en el organismo al poderoso equipo italiano. Un tiro de Lo Celso arañó el poste de la portería de Szcezesny. 

No era precisamente un homenaje al fútbol el partido, pero sí una muestra del alto nivel competitivo de la Champions. Y los de Emery estaban jugando un partido muy serio ante un contrincante de mucho pedigrí como la Vecchia Signora, en una auténtica caldera a presión que empujaba cuando el juego se equilibraba. El Villarreal se marchó al descanso con sus opciones intactas, aunque a los puntos, en el argot del boxeo, iba por detrás en el combate.

Mismo guion tras el descanso

La segunda parte comenzó igual. El Villarreal intentaba atraer a su rival y que éste arriesgara. El sonido de la flauta de Hamelin no surtía efecto. Allegri iba a lo suyo y no asumía riesgos. Su apuesta era confiar en un detalle de talento de Vlahovic o en que Morata encontrara un balón perdido en el área.

Pero el Villarreal tampoco cayó en la trampa italiana. Y el paso de los minutos también le confería su chance, a la espera de que los bianconeri ofrecieran algún signo de debilidad. 

Gerard, el as en la manga

A Emery le quedaba un as en la manga: Gerard Moreno. Era la carta secreta del Villarreal que se puso encima del tapete a un cuarto de hora del final. Y solo tardó un minuto en cambiar el rumbo de un partido. Gerard no es uno más, es un futbolista diferencial. Y casi en el primer contacto con el balón habilitó un pase a Coquelin que demostró que la defensa de la Juventus también es humana. Rugani derribó aceleradamente al francés y el VAR dejó claro que era penalti. Gerard tomó responsabilidades y dejó en silencio a la correosa hinchada turinesa al transformar con suspense el lanzamiento. La historia del Obélix de la Champions escribía otro capítulo majestuoso. Pero todavía quedaba tiempo para redondear una noche mágica en Turín. 

El sueño de Pau

Pau, el chico que soñaba con jugar la Champions con el equipo de su pueblo y que rechazó una oferta millonaria de la Premier, conectaba más con el corazón que con su bota, un balón perdido en el área que machacaba a la Juventus. El Villarreal se lo había ganado a pulso. Los partidos se ganan con paciencia, inteligencia, gen competitivo y... talento. Y de todo ello hizo acopio a toneladas el matagigantes. El Sí, se puede no era un grito de guerra vacío. Volvió a sonar en el descuento. Si se gana se hace a lo grande. Un nuevo penalti ahora lanzado por Danjuma, consolidaba al Villarreal en la realeza europea. El campeón rugió con fuerza en Turín. Y la historia continúa...

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