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Juan José, suscriptor de Mediterráneo, y su hijo Javier viven una experiencia única junto al Villarreal en San Sebastián

Ambos disfrutaron de un desplazamiento especial en Anoeta: vuelo con el equipo, fotos con los jugadores y un final de partido de auténtico éxtasis con el gol de Moleiro

Juan Jose y su hijo Javier, en San Sebastián.

Juan Jose y su hijo Javier, en San Sebastián. / ISMAEL MATEU

Vila-real

"Javier, me han tocado dos entradas por ser suscriptor de Mediterráneo y nos vamos a Anoeta a ver el Real Sociedad–Villarreal". "No te creo, papá, no te creo".

Con esa incredulidad empezó la aventura de Juan José Gutiérrez y su hijo Javier, afortunados ganadores del sorteo entre suscriptores. Ilusionados y con la emoción propia de un partido grande, ambos emprendieron el viaje como dos futbolistas más, convocados el sábado para volar rumbo a San Sebastián.

Ambos en el Reale Arena.

Ambos en el Reale Arena. / MEDITERRÁNEO

Desde el primer minuto, destacan el “trato inmejorable” recibido por parte del Villarreal. “El vuelo fue una pasada. Iba a durar una hora y al final en 40 minutos ya estábamos allí… ¡casi ni se me acabo el café!”, recuerda Javier entre risas. Ellos no tenían que concentrarse ni guardar reposo como la plantilla, así que aprovecharon para pasear por el casco antiguo de Donosti y saborear la gastronomía del norte.

El domingo amaneció con la emoción del día del partido. Bufandas al cuello, padre e hijo aprovecharon la salida de los jugadores del hotel para sacarse fotos. “Bendecimos a Ayoze… Sí, nos hicimos la foto con él y le dimos suerte”, bromean. También posaron junto al presidente Fernando Roig y la leyenda grogueta Marcos Senna, completando así una experiencia que les permitió vivir desde dentro cómo es un desplazamiento de fútbol profesional.

Juan José y Javier, junto a Ayoze, antes del partido.

Juan José y Javier, junto a Ayoze, antes del partido. / MEDITERRÁNEO

Ya en el Reale Arena, no pudieron evitar el "¡Oh, qué bonito!” al entrar. Situados en una zona privilegiada, disfrutaron de un estadio imponente y de un partido que acabó por ser una auténtica montaña rusa emocional. “Mi hijo es más futbolero, pero yo lo viví con la máxima pasión. Pensábamos que perdíamos… y el gol en el último segundo fue puro éxtasis”, relata Juan José, todavía con la adrenalina a flor de piel.

Tras el subidón, tocaba volver a casa para cerrar un viaje que, aseguran, “difícilmente olvidarán”.

Agradecido a Mediterráneo

Juan José quiso agradecer a Mediterráneo la oportunidad: "Todo ha sido perfecto. Un viaje completísimo, nos han servido de todo —¡casi cuatro comidas!—, el vuelo fue rapidísimo y estuvimos muy bien atendidos. Ha salido genial ser suscriptor: ya me tocó ir a Aquarama. Ojalá más gente pueda vivir algo así"", concluyó.

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