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La crónica del Villarreal-Copenhague: Hasta aquí la Champions (2-3)

El Submarino, obligado a ganar para mantenerse con vida, también pierde con el Copenhague

Los amarillos empatan en dos ocasiones, pero los daneses apuntillan en el minuto 90

Gueye, consolado por Arnau Tenas.

Gueye, consolado por Arnau Tenas. / TONI LOSAS

Juan Francisco de la Ossa

Juan Francisco de la Ossa

Vila-real

Hasta aquí la Champions para el Villarreal. Las dos últimas jornadas servirán para recuperar sensaciones y tratar de recuperar algunos de los millones invertidos en reforzar una plantilla de sobresaliente en LaLiga EA Sports, pero de suspenso en la máxima competición por clubs. Sí, ha habido mala suerte, decisiones arbitrales adversas, pero un punto de 18 es un bagaje que deja poco espacio al lamento.

El inicio de la finalísima no pudo tener un peor guion. Sonó el himno de la Europa League y, a los 70 segundos de que el balón empezara a rodar, Renato Veiga protagonizó otro de esos despistes impropios de un central de su calibre, permitiendo el plácido remate sin oposición de Mohamed Elyounoussi, en un centro con música de Marcos López.

Tani durante una acción del partido.

Tani durante una acción del partido. / TONI LOSAS

Una acción marca de la casa de Tajon Buchanan estuvo cerca de devolver el partido a su casilla de salida, pero el desempeño del Copenhague le advertía de que el encuentro, aun con el 0-1, no iba a ser solo en una dirección. Hubo un tuya-mía de ocasiones en ambas áreas, con Luiz Júnior tapando un centro-chut envenenado de Yoram Zague y, acto seguido, la impotencia de un Santi Comesaña que no embocó a escasos dos metros de la línea de gol una entrada hasta la cocina de Nicolas Pepe.

El intercambio de golpes no tenía interrupción, hasta en jugadas calcadas. Si Rafa Marín se interpuso providencialmente entre Viktor Dadason y el 0-2, en el otro costado le sucedió al gallego con Marcos López. Los daneses se desplegaban con la inteligencia de un equipo con hechuras, aunque también con imperfecciones. El egoísmo de Junnosuke Suzuki convirtió una contra mortal de cuatro para uno en un saque de puerta. Menos mal.

El partido resultaba entretenido, con un marcador capaz de verse alterado en cualquiera de las dos direcciones. Dominik Kotarski voló al cabezazo picado de Nicolas Pepe, cuando el 1-1 parecía inevitable. El portero croata sacó otra buena mano en el epílogo del primer tiempo, que dejaba al Villarreal eliminado, todavía con dos jornadas por delante.

Moleiro durante el encuentro, con Marcelino atento.

Moleiro durante el encuentro, con Marcelino atento. / TONI LOSAS

Segunda parte

A grandes males, grandes remedios. Triple cambio, de una tacada, de regreso del vestuario. Banquillo para Buchanan, Pepe y Mikautadze, para encomendarse a Ilias Akhomach, Ayoze Pérez y Tani Oluwaseyi. No había mucho más con tanta baja. Y el Villarreal empató antes, incluso del primer minuto, con centro del internacional marroquí, semifallo del delantero canadiense y remate del que parece que nunca está, pero siempre llega: Comesaña.

Si el 0-1 había llegado a los 70 segundos de partido, el 1-1 incluso antes: justo al cumplirse el primer minuto del segundo acto.

Del 1-1 al 1-2

Pero, por increíble que parezca, el Submarino no degustó la recién adquirida paridad en el marcador ni dos minutos. El Copenhague replicó casi con una fotocopia. Acción por la derecha de Zague, Dadason la deja pasar y Elias Achouri, recambio de Robert Vinicius en el intermedio, superaba a un Luiz Júnior falto de energía. Dadason casi noquea a los groguets, que a la contra recuperaron terreno con una nueva igualada: conducción de Pedraza y Oluwaseyi fabricándose el espacio para el 2-2 en el 55’.

Media hora larga, larguísima, para un gol. Solo un gol que mantener enganchado al Villarreal a esta Champions.

Los daneses fueron a lo suyo. Da igual que fueran por delante en el marcador o empatando, porque jugaban con una frialdad propia de los nórdicos. Llegaban con cuatro puntos, así que tampoco estaban para dejar pasar este tipo de oportunidades, con apenas dos encuentros por delante.

La Cerámica sí se calentaba por unas posibles manos en el área de Kotarski de Dadason, ayudando a defender un balón parado.

El drama de la temprana eliminación, con los efectos colaterales deportivos y económicos, rondaba en una jugada en la que el balón se paseó por todo el área danesa, sin encontrar rematador y colándose por entre las piernas de Akhomach cuando tenía pinta de 3-2.

Pape Gueye tiró de picaresca buscando el penalti, pero Ivan Kruzliak no estaba por la labor. Marcelino agotó cambios buscando frescura por la izquierda, con Sergi Cardona por Pedraza (antes, Moleiro había dejado su lugar a Manor Solomon).

Tic, tac. Tic, tac. Minuto 85. Ahora era todo sí a todo o nada. Gran parte de la temporada, el alto porcentaje de los ingresos, a muy poco de irse al traste. El cabezazo de Ayoze no encontró portería en el 87’, la maniobra de Gueye acaba con falta suya y una amarilla que le impedirá jugar frente al Ajax… Y lo que llegó, fue el mazazo definitivo. A 20 segundos del final, Andreas Cornelius certificaba el KO del Submarino con el 2-3.

Ha sido la Champions de los infortunios del Villarreal, pero cuando llevas un punto de 18, es que también has estado lejos de tu nivel. Ese que le lleva a pelear de tú a tú con Barcelona y Real Madrid por el título en LaLiga EA Sports. Unas prestaciones que, si nada se tuerce, le llevará a repetir experiencia el curso que viene, seguramente con la lección aprendida.

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