La crónica del Villarreal-Barcelona: La falta de puntería y el árbitro ayudan al líder (0-2)
El Submarino pierde ante el líder fruto de sus fallos ante el marco rival, perdonando la vida a un Barça que recibe ‘un cable’ de Alberola Rojas
Un penalti en contra de los groguets y la expulsión de Renato Veiga, determinantes

La expulsión de Renato Veiga fue determinante. / Gabriel Utiel

Si perdonas la vida a un líder tan sólido como el FC Barcelona y si, además, el rival recibe la ayuda del colegiado en los momentos determinantes del partido... pues lo normal es que pierdas. Eso le sucedió al Villarreal CF en último encuentro del año natural 2025, un cierre ante el primer clasificado de Primera División que se llevó tres puntos gracias a la falta de puntería del Submarino ante un sobresaliente portero Joan García y al cable que le echó el castellano-manchego Alberola Rojas, secundado por el madrileño Pizarro Gómez en el VAR, que quisieron ver penalti en el 0-1 y también consideraron expulsión una entrada de Renato Veiga a Lamine Yamal antes del descanso, con actuación teatral del joven azulgrana. El resto tuvo poca historia, sentenciando en el segundo acto el joven internacional español.
El 0-2 final no refleja lo que se vio sobre el césped del Estadio de la Cerámica, ya que los de Hansi Flick se llevaron un excesivo botín jugando al tran tran, esperando los fallos del rival y aprovechando las ayudas arbitrales y los errores propios del conjunto amarillo.
Una derrota que rompe la racha de 14 encuentros sin perder en LaLiga y la dinámica de seis victorias consecutivas. El Submarino cierra el 2025 como 4º, pero con dos partidos menos que el Atlético de Madrid (3º con 2 puntos más) y el Real Madrid (2º con 7 de ventaja).
Ausencias
Marcelino hizo encaje de bolillos para alinear un once marcado por las ausencias entre lesiones (Alfonso Pedraza cayó a última hora) y jugadores que se han marchado a la Copa de África.
El técnico asturiano recuperó a Sergi Cardona y Dani Parejo, forzándolos ya que todavía no estaban al 100%. El once era de garantías y el equipo compitió.
Desde el inicio, el Villarreal demostró que quería ir a por el partido. Con Moleiro y Buchanan por bandas, Pepe de segundo punta y Ayoze en ataque, los amarillos acorralaron a los azulgrana en los 10 primeros minutos.
En dicha fase, hasta tres claras ocasiones dispuso el Submarino, una de Pepe y dos de Ayoze, encontrando al muro de Joan García o a la zaga barcelonista.
Pero el buen hacer groguet quedó aplastado instantes después por el árbitro, Alberola Rojas, que en el minuto 10 consideró que Raphinha era derribado por Santi Comesaña en el área cuando se vio claramente cómo el gallego quita la pierna cuando el brasileño se le abalanza sobre él.
Penalti del fútbol moderno que Pizarro Gómez (VAR) no le animó a ir a ver. Lo de siempre. ¿Al revés qué hubiera pasado? Blanco y en botella. El propio Raphinha fusiló a Luiz Júnior y avanzó al Barça en el eléctronico.

Raphinha marca de penalti el 0-1 en el Villarreal-Barcelona. / Gabriel Utiel
Tocaba remar a contracorriente, pero el Submarino no bajó los brazos. Todo lo contrario. Acto seguido, Buchanan se inventó dos acciones que no fueron gol de milagro y Sergi Cardona, con ayuda de un defensa, anotaba un gol que no subió al marcador por fuera de juego.
El partido pasaba a un intercambio de golpes al filo de la media hora, con larguero de Raphinha y tiro ajustado de Lamine Yamal, por el bando culé, y Buchanan un mano a mano que le sacó Joan García y un larguero de Pepe, por el lado del combinado groguet.
La clave del encuentro
La afición estaba disfrutando de un duelo al estilo antiguo Oeste, pero Arberola Rojas se encargó de fastidiarlo, y terminar de tumbar al Villarreal. En el 38, se escuchó un grito aterrador, que debieron oír hasta en València. Era Lamine Yamal a una entrada abajo al pie de apoyo de Renato Veiga.
La entrada es dura, pero con una amarilla sobraba. El VAR no quiso ayudar al colegiado. Ya se sabe que los árbitros no suelen chafarse la manguera.
Desde que el Submarino se quedó con diez el partido prácticamente no tuvo más historia.
En el segundo acto el Barcelona se dedicó a sestear, a dominar con poca profundidad y a esperar un fallo para sentenciar. Primero lo intentó Ferran en el 55, y en el 63 fue Lamine Yamal el que acertó por un remate que se coló, tras tres rechaces, por debajo de las piernas de Rafa Marín. El 0-2 disipaba cualquier atisbo de reacción de un Submarino que lo intentó a la contra y tuvo varias acciones para recortar distancias por medio de Sergi Cardona, Mikautadze (tres claras) y Comesaña. E incluso un penalti a Rafa Marín que nadie quiso ver. Era el Barça, el líder. Que se llevó una victoria gracias a los propios errores del Villarreal y a las ayudas de Alberola Rojas.
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