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Mikautadze, en busca de su mejor versión en el Villarreal

El georgiano quiere que las grandes pinceladas se conviertan en rutina en la segunda vuelta

Georges Mikautadze celebra el 2-0 del Villarreal ante el Getafe.

Georges Mikautadze celebra el 2-0 del Villarreal ante el Getafe. / Gabriel Utiel

Vila-real

Andaba el partido en un puño en una plaza difícil de torear como el Sánchez Pizjuán. Mikautadze cogió la pelota en el centro del campo. Controló de espaldas, giró, desbordó con un caño, condujo como una bala, pausó y le regaló el gol a Solomon para vencer al Sevilla. Una jugada de auténtica súper estrella. Volvía la Champions a La Cerámica cuatro años después de aquellas épicas semifinales en un duelo muy especial ante la Juventus. ¿Quién iba a ser si no? Mika luchó un balón al espacio, cayó, se levantó y la enchufó de primeras al palo corto en una gran definición.

Tenía el Real Madrid el partido en el bolsillo con un 2-0… hasta que el georgiano recibió un balón en la frontal y puso en aprietos al Santiago Bernabéu. No pensó y se sacó un latigazo al palo corto imposible para un gigante como Courtois. El Villarreal ganaba 1-0 al Getafe y Luiz Junior mandó un saque largo. Ganó la disputa ante el defensa, vio adelantado a David Soria y la picó al más puro estilo Raúl. Otro golazo de puro crack.

Estas son algunas de las pinceladas de enorme calidad que ha dejado Georges Mikautadze (Lyon, 31 de octubre de 2000) en sus primeros meses como futbolista del Submarino. La entidad amarilla, en el mayor traspaso de su historia, abonó 30 millones de euros al Olympique de Lyon, en el fichaje más ilusionante en la temporada del regreso a a la Champions.

Sin embargo, aterrizar en un nuevo país, integrarse en un vestuario distinto y adaptarse al sistema de juego de Marcelino necesitaba un periodo de adaptación. El internacional por Georgia no ha encontrado toda la regularidad y afronta ahora el desafío de convertirse en una pieza vital en 2026, con el objetivo primordial de repetir clasificación para la Champions League para el próximo curso.

Ayoze sonríe a Mikautadze tras el gol del 2-0 del georgiano con el Villarreal ante el Getafe.

Ayoze sonríe a Mikautadze tras el gol del 2-0 del georgiano con el Villarreal ante el Getafe. / Gabriel Utiel

Firmado el 1 de septiembre, con LaLiga ya en marcha y sin haber hecho la pretemporada en el Villarreal, de hecho, jugó dos partido de la Ligue 1 con el Lyon y marcó un gol, aterrizó en Vila-real envuelto en una grandísima expectación. Debutó el 13 de septiembre ante el Atlético de Madrid y tres días después se estrenó en la Champions frente al Tottenham, en dos partidos en los que ni el equipo ni el ariete brillaron.

Su puesta en escena en el Estadio de la Cerámica no pudo ser más esperanzadora, firmando un partidazo en la remontada ante Osasuna y anotando su primer gol como groguet, de cabeza (2-1). La Mikautadzemanía tomó vuelo con sus estelares actuaciones en el Pizjuán, ante la Juventus de Turín y en el Bernabéu, pero con el paso de los partidos perdió ese impacto y lo mostró a cuentagotas, por ejemplo en Mestalla, donde firmó un gran partido, pero ha ido alternando titularidades con suplencias y varios cambios al descanso.

Sus números en el Submarino

En el balance global, ha disputado 1.110 minutos (586 en Liga, 333 en Champions y 181 en Copa del Rey), marcando cinco goles y repartiendo dos asistencias).

En una extensión de todo el equipo, estuvo ofuscado y ansioso de cara a gol en los duelos decisivos en Champions y en Copa del Rey. Ante el Pafos, tuvo una ocasión que pudo cambiar la historia pero no enganchó la volea, al igual que ante el Racing de Santander, perdonando varias oportunidades.

Tras este primer tramo de amarillo, Mikautadze, que desde el primer día se ha ganado el cariño de la afición con su calidad y sus guiños en redes sociales, tiene el desafío de que las pinceladas se conviertan en rutina. Mika, a la espera de su versión más top.

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