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La crónica: El Alavés propone y el Villarreal, mata (3-1)

En un flojo partido, la calidad y pegada decantan el triunfo en favor de los amarillos, que se distancian del Atlético en la 3ª plaza

Recital de Alberto Moleiro, con gol y asistencia, en una victoria fraguada también con tantos de Gerard y Mikautadze

Los jugadores del Villarreal celebran uno de los tres goles al Alavés.

Los jugadores del Villarreal celebran uno de los tres goles al Alavés. / MANOLO NEBOT

Ismael Mateu

Ismael Mateu

Vila-real

En el fútbol cuando tienes calidad, todo es más fácil. Puedes jugar un partido gris, tener un día espeso, de esos que no te sale nada, de los que las ganas no son las mismas que en otros compromisos, donde no encuentras tu lugar en el campo, donde el rival incluso tiene una mayor propuesta que la tuya... Uno de esos duelos en los que en otras temporadas acabas perdiendo, siendo el batacazo como local del año. Pero, no. Este Villarreal CF en LaLiga es infranqueable, indestructible, prácticamente imbatible. Es otro muy distinto al que ha sido tanto en Champions League como en la Copa del Rey.

Tras pasar por caja en el primer partido del 2026 el Elche en su propio estadio, este sábado ha sido el Deportivo Alavés el que ha probado de la medicina de un Submarino que, en el campeonato doméstico, le sale todo de cara, incluso cuando ofrece una imagen muy lejana de la suya. Porque el conjunto vitoriano fue el que propuso, pero fue el de Marcelino García Toral el que mató.

Los tres goleadores este sábado contra el Alavés.

Los tres goleadores este sábado contra el Alavés. / MANOLO NEBOT

Prueba superada

El Villarreal sacó adelante un encuentro de esos que se atragantan y que antes no ganaba, con un triunfo ante el Alavés (3-1) que sitúa a los groguets en tercer lugar con tres puntos por encima del Atlético de Madrid y con un partido menos, al igual que con el Real Madrid, 2º ahora con cuatro unidades más que los amarillos.

Una primera mitad en la que los de la Plana Baixa no comparecieron dio paso a una segunda en la que quedó demostrado que en el fútbol los precios de venta y los valores de mercado no son gratuitos. El Submarino tiene mayor calidad y con un recital de Moleiro y tres fogonazos del propio canario, de Gerard Moreno y de Mikautadze sentenciaron a un conjunto vitoriano que jugó bien, presionó, tuvo el balón... pero le faltó arriba la mordiente y pegada de su rival. Su tanto postrero para el 3-1 de Toni Martínez fue una anécdota o, mejor dicho, un regalo de Partey.

Flojo primer tiempo

Ganar era prioritario, primero y principal para no perder el tren de la segunda plaza de Primera División y, además, porque el rival es uno de los equipos que pelea por evitar el descenso y solo ha ganado un partido de los últimos ocho y 4 puntos de 32 posibles.

El Villarreal lo hizo, ganó. Pero lo hizo como ese atleta que prepara un maratón y tiene varios días en su preparación en los que hace frío, ha comido demasiado o no le apetece salir de casa. Aunque esos días, si cumples, son los que a la larga suman y te llevan al éxito.

Y el Submarino cumplió pese a su floja primera parte. Marcelino introdujo a Foyth y Renato Veiga en defensa como novedades, además de Buchanan en la derecha de la medular por Pepe. El resto, los mismos que ganaron en Elche pero que ofrecieron un soporífero espectáculo. La primera y única vez que el conjunto amarillo buscó portería fue pasada la media hora con un disparo que rozó la escuadra de Mikautadze. Lo demás, nada de nada. Por fortuna, el ataque del Alavés fue muy estéril.

Comesaña persigue a Aleñá en la primera parte.

Comesaña persigue a Aleñá en la primera parte. / MANOLO NEBOT

Moleiro levanta al equipo

En la segunda mitad los groguets fueron a ráfagas, siendo Alberto Moleiro el desatascador de un partido que corría riesgo de enquistarse. A poco de reanudarse el duelo, el canario aprovechó un balón muerto tras un rechace de la zaga para asestar un golpe mortal a los vitorianos. Latigazo casi por la escuadra que besó a la red tras golpear con dureza en el poste. Corría el minuto 49 y el 1-0 era poco menos que una bendición.

Los diez primeros del segundo acto fueron los mejores minutos del Villarreal en un muy pobre partido, que veía como en el 55, Gerard Moreno mandaba a la red un remata de zurda colocado para establecer el 2-0. Jaque mate.

La sentencia

Los goles y la ventaja en el marcador vinieron por la mayor calidad y pegada de un Submarino que no se encontró en momento alguno en la medular y solo generó peligro en cuentagotas.

Y el generador del fútbol y de las ocasiones fue, sin duda, Moleiro. Que de nuevo se inventó otra gran acción, con un pase milimétrico con el exterior para que Mikautadze hiciera el 3-0 en el 75 con una vaselina de primeras de delantero de talla mundial.

El resto, zozobra, un equipo espeso que tuvo alguna ocasión más pero que vio como Partey le regalaba el 3-1 a Toni Martínez, dando vida a un rival que pudo marcar el segundo. Pero el Alavés solo propuso y el Villarreal le mató. 

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