La crónica del Bayer Leverkusen-Villarreal: La temporada que viene, mejor (3-0)
El Submarino despide una frustrante Liga de Campeones con otra clara derrota en Alemania
Propósito de enmienda cara al próximo ejercicio, con una clasificación muy bien encaminada

Marcelino Garcia, durante el Bayer Leverkusen-Villarreal / FRIEDEMANN VOGEL

Se acabó la Champions 2025/2026 para el Villarreal. Menos mal, ¡vaya suplicio! Lo hizo en el congelador del BayArena, donde los amarillos tampoco pudieron estrenar su casillero de victorias. ¡Qué va! El Bayer Leverkusen, cuya derrota le hubiese dejado fuera del top 24, le pasó por encima (3-0).
El Submarino verá desde casa el desenlace de esta edición, pero sabiendo que solo una debacle le dejará fuera de la próxima. Con la lección bien aprendida además, porque en la madre de todas las competiciones, hace falta más que tener un plantillón (el Villarreal no tiene peor equipo, ni mucho menos, que muchos de los que siguen adelante). Con más experiencia, la temporada que viene irá mejor (nota: tampoco puede firmar partidos como el del BayArena, donde fue una sombra de sí mismo).
Mirando a Pamplona
El Villarreal comparecía en Leverkusen con la mente puesta en el sábado, en El Sadar. Sí, todavía tenía alicientes, como el intrínseco de todo deportista de élite (ganar, aunque sea el más inocuo de los amistosos), así como restaurar parte del crédito perdido y maquillar sus estadísticas, aunque también rescatar un pellizcó económico (2,1 millones de euros, en el spupuesto de haber ganado) y sumar puntos para el fútbol español, para que el quinto de LaLiga EA Sports vuelva a tener la recompensa de un pasaporte extra para la Champions venidera.
Sin embargo, en el cruce de caminos al que el Submarino ha llegado a finales de este mes de enero, lo prioritario era el Osasuna.
No lo escondió Marcelino García, con hasta ocho variaciones en la alineación inicial respecto a la del encuentro contra el Real Madrid (solo repitieron Pau Navarro, Renato Veiga y Tajon Buchanan). El asturiano le dio la alternativa, es un escenario de primerísimo nivel, a Alassane Diatta, el poderoso pero jovencísimo mediocentro de 20 años 1,91 metros de envergadura.
Bajo el aguanieve, los amarillos agravaron de su problema en la salida de balón. El primer regalo de Renato Veiga no cuajó en el 1-0 por el remate desviado de Ibrahim Maza, pero el segundo, a los 11 minutos, refleja el porqué de su prematura eliminación. Hasta Arnau Tenas, con un toque de balón envidiado, se durmió para permitir que Malik Tillman marcase. Otro fallo grosero, impropio de la Champions. Y otro encuentro cuesta arriba nada más arrancar.

Alejandro Grimaldo celebra el 3-0 junto a Aleix García y Lucas Vázquez / FRIEDEMANN VOGEL
Contrastes evidentes
El hambre del Bayer pudo más que la falta de apetito del Villarreal. Los germanos fueron coleccionando ocasiones, como la estrambótica jugada de Maza, que aprovechó la permeabilidad de los amarillos para plantarse en la frontal y soltar un latigazo que se fuer al poste, golpeó en el portero barcelonés e impactó en el larguero.
El Villarreal se libró ahí, como en un remate de Patrik Schick, totalmente solo, en el punto de penalti. El 2-0 era cuestión de tiempo: dejada del delantero checo para convertir al 10 del Leverkusen en bigoleador de la gélida noche.
Con todo ya decidido, porque no había color, el partido compartía atención con lo sucedía en el resto de la última jornada, con la vista puesta en el videomarcador.

Pau Navarro luchando por un esférico con Badé / FRIEDEMANN VOGEL
Marcelino también dio minutos en la reanudación a Hugo López (18 años) y sacó a Georges Mikautadze, en un intento por reanimar a un equipo que había protagonizado un pobrísimo primer tiempo. El Villarreal recobró el pulso, tímidamente eso sí, a la vez que el árbitro le echaba un cable al no mostrar la segunda amarilla a Pau Navarro . Luego, Espen Eskas convirtió un penalti a Nicolas Pepe en piscinazo del marfileño. El VAR no corrigió al ártbitro noruego.
Y ahí terminó cualquier atisbo de reacción amarilla. En el 57’, Lucas Vázquez y Álex Grimaldo fabricaron el 3-0, con la volea en el área pequeña del valenciano.
Poco más que añadir. En cuanto al resultado, que no fuera aún más abultado, porque la imagen, nuevamente, dejaba que desear. Marcelino aprovechó los muchos minutos de la basura que todavía quedaban para meter al tercer chaval que se había llevado (Dani Budesca), tratando de contener la hemorragia. Así fue y, al menos, el desastre se quedó en el 3-0.
Despedida con derrota. Otra más, para un punto de 24. Únicamente la diferencia de goles general con el Kairat Almaty de Kazajistán le permite eludir el farolillo rojo, así que el año que viene, mejor, que no será muy difícil...
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