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La crónica | El Villarreal se relaja ante el Sevilla y lo paga (2-3)

Pobre imagen del Submarino, que cae derrotado en el peor partido de la temporada en casa pese a ponerse 2-0 ante un rival que acaricia la permanencia

El conjunto de Marcelino continúa tercero en la clasificación de Primera División, pero ahora solo con tres puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid

El vídeo sobre el Villarreal-Sevilla

Gabriel Utiel

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Ismael Mateu

Ismael Mateu

Vila-real

Cuando un equipo se juega la vida y el otro no tanto, lo normal es que el empuje, el ímpetu y las ganas del que agoniza terminen imponiéndose. Es la ley de la jungla del deporte y volvió a cumplirse en el Estadio de la Cerámica. El Villarreal CF le puso emoción a la pelea por la tercera posición con el Atlético de Madrid, en el peor partido de la temporada en su casa, desaprovechando una ventaja de 2-0 para ver como un necesitado Sevilla le dio la vuelta al resultado para acercarse a la permanencia.

Un 2-3 que duele y tira por tierra unos primeros 20 minutos espectaculares con dos golazos de Gerard y Mikautadze. El ímpetu y el acierto de Oso, Kike Salas y Akor Adams otorgaron al Sevilla una remontada que hasta la fecha nadie en LaLiga EA Sports había podido hacerle al Submarino y, de paso, conseguir lo que solo Barcelona y Real Madrid habían logrado hasta ahora: ganar como visitante en Vila-real.

Así se llegaba

La victoria del Atlético ante Osasuna impedía lograr la tercera posición de forma matemática y obligaba a los amarillos a buscar la victoria para mantener el +6 en la clasificación con el fin de afrontar más tranquilo los dos últimos partidos.

Marcelino dispuso de un once muy reconocible, prácticamente de gala, y con hasta nueve modificaciones respecto a Palma, siendo solo Arnau Tenas y Renato Veiga quienes repitieron como titulares. Es decir, regresaron Pape Gueye, Dani Parejo y los mayores estiletes ofensivos: Nico Pepe y Moleiro por banda y la dupla Mikautadze-Gerard Moreno en la delantera.

Comienzo apabullante

El inicio amarillo fue espectacular, arrasando a un rival que no podía contener las embestidas por ambas bandas de un Villarreal que a los 20 minutos ganaba por 2-0.

Moleiro y Mikautadze, en el 14', fabricaron una jugada que cogió Gerard en la frontal y rompió de una sola acción a Suazo y Kike Salas, para acabar anotando un golazo para adelantar a los groguets.

Otra joya que dejó el Killer de Santa Perpètua de Mogoda, del que se ha olvidado incomprensiblemente Luis de la Fuente para incluirlo en la prelista del Mundial.

Sin tiempo para celebrar el 1-0 llegaba el 2-0, otro bonito tanto en el que Nico Pepe sirvió un gran balón en profundidad a Moleiro, que picó sutilmente el esférico en forma de asistencia para sortear al defensa, un pase de la muerte que embocó Mikautadze al fondo de la red sin oposición rival.

El ‘modo siesta’ sale caro

Parecía que el partido iba a ser coser y cantar, porque olía a goleada. Pero como ha pasado ya varias veces en el presente ejercicio, llegó el modo siesta o relajación de un Submarino al que le cambió la cara en cuestión de minutos.

Sin que pasara nada y con un Sevilla inconexo, el joven Oso le cogió la espalda a Freeman e hizo un jugadón, rompiendo a Pau Navarro con el regate, para fusilar a Arnau Tenas. Era el 2-1 en el 35', un aviso a navegantes que se tradujo en el 2-2 antes de irse al descanso, en el 45+2, cuando Kike Salas mandaba a la red otro latigazo desde dentro del área tras gran jugada desde la derecha de Vargas.

Mazazo sevillista

El gen competitivo al que nos tiene acostumbrado el Villarreal hacía presagiar un cambio de actitud y de ambición de un equipo amarillo que en la segunda mitad fue una caricatura de lo que ha demostrado en el presente ejercicio.

Poca motivación, poca intensidad, errores en el pase evitables y muy poca mordiente ofensiva. De ello se aprovechó el Sevilla, al que sí que le iba la vida en este partido.

Entonces se cumplió esa máxima del fútbol que dice que cuando un equipo se juega la vida y otro no, pues gana el más necesitado. No siempre se cumple, pero el 98% de la veces, sí. Y en La Cerámica ganó el que más quiso ganar.

Tras 20 minutos de auténtica zozobra en el inicio del segundo acto, jugando ambos equipo a nada, Akor Adams se aprovechó de un error de pase de Pedraza y de la pasividad de la zaga para mandar un trallazo de zurda a su palo más cercano, que en teoría tapaba Arnau Tenas, pero que entró por donde nunca debe entrarle a un portero. Un 2-3 que llegaba en el 72' contra pronóstico y con un Submarino falto de mordiente.

Habrá que remar

De hecho, los últimos minutos fueron un quiero y no puedo con muchos «uuuyyy» pero sin ocasiones claras. Ganó el que quiso ganar.

El Sevilla logró casi la permanencia en La Cerámica y el Villarreal todavía tendrá que remar para certificar la tercera plaza de forma matemática

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