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Pau Navarro, el nuevo emblema formado en la cantera del Villarreal que fue 'descubierto' de casualidad

El xiquet de la Vilavella llegó con tan solo ocho años y en menos de dos años de su debut se ha convertido en una pieza vital para el Submarino

La evolución de Pau Navarro en el Villarreal.

La evolución de Pau Navarro en el Villarreal. / VILLARREAL CF

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Vila-real

Por la cantera del Villarreal CF han pasado jóvenes futbolistas que han cumplido el sueño de triunfar en el Submarino. Bruno Soriano, Pau Torres, Rodri Hernández, Álex Baena o Yeremy Pino son algunos de los principales baluartes de una fábrica amarilla que no deja de crecer y que ha convertido la formación en una de las señas de identidad del club. El heredero y nuevo estandarte de esta nómina es Pau Navarro, más conocido como el Xiquet de la Vilavella, que desde que dio el salto al primer equipo en 2024 ha acelerado su crecimiento hasta convertirse en una pieza clave.

Pau Nvarro, de pequeñito.

Pau Nvarro, de pequeñito. / VILLARREAL CF

Pau Navarro está en el club desde los 8 años, aunque su llegada tuvo incluso un punto de casualidad, como recordó el ojeador castellonense Miguel Ángel Mesa. «Vimos a Pau Navarro un poco por casualidad. Este tipo de cosas curiosas que tiene el destino. Íbamos a ver partidos a la Vall, Nules y luego a Onda. Cancelaron el partido en Nules y me acerqué a la Vilavella para ver qué partidos había. Llegué y estaban jugando los benjamines de segundo año. Y había un chico, con gafitas, que no paraba de correr y cada uno de sus tiros acababa en gol. Pregunté por el chico y me dijeron que era Pauet, que era un año más pequeño que el resto. No era muy alto, pero nos sorprendió. Tras hacer las pruebas con el club, el Villarreal CF decidió darle la oportunidad y ficharlo para el año siguiente», relata el castellonense.

Aquella escena resume bien el origen de una historia de cantera en estado puro. Un niño de la Vilavella, un partido visto casi por accidente y una oportunidad que Pau Navarro supo aprovechar desde el primer día. A partir de ahí empezó un recorrido largo, con etapas quemadas una a una, lejos del ruido y con la exigencia habitual de una estructura formativa como la del Villarreal. Primero fue Pauet, el niño que corría sin parar. Después, un canterano con proyección. Y, con el paso de los años, un futbolista preparado para rendir equipo que compite en Champions.

Pau Navarro con la camiseta de la renovación hasta 2031.

Pau Navarro con la camiseta de la renovación hasta 2031. / VILLARREAL CF

Un ascenso meteórico

Pau Navarro debutó en partido oficial con el primer equipo el 26 de septiembre de 2024, en el triunfo ante el Espanyol (1-2). Aquella aparición fue el primer gran paso de un futbolista que llevaba media vida vestido de amarillo y que de repente se veía compitiendo en la élite. No era sencillo. Tocaba adaptarse al ritmo, a la exigencia y al peso de una camiseta que obliga desde el primer minuto. Y lo hizo con mucha serenidad desde el primer encuentro.

Con personalidad, madurez y una capacidad de adaptación poco habitual, Pau Navarro fue ganando espacio hasta dejar de ser una simple promesa para convertirse en una realidad. Primero tuvo que lidiar con la condición de novato y con la obligación de demostrar que estaba preparado. Después, con el paso de los partidos, fue confirmando que podía defender la camiseta de un equipo Champions.

El pasado curso terminó de consolidar esa sensación. Pau Navarro ya no apareció como un canterano de paso, sino como un jugador con peso, capaz de responder en diferentes contextos y de asumir responsabilidades dentro de un vestuario exigente. Su polivalencia, su físico y su madurez competitiva le han permitido crecer a gran velocidad, hasta situarse como uno de los grandes nombres propios del presente y del futuro del Villarreal. Además, empezó como lateral y acabó como central, su posición preferida, e incluso puede jugar de pivote. En cualquier caso, Pau siempre cumple... y su techo aún está por descubrir.

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