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Informe | El estilo no se negocia: Simeone e Iñigo Pérez, dos pizarras opuestas, dos maneras de entender el fútbol

Atlético de Madrid y Villarreal se miden este domingo en el Metropolitano en un duelo de Champions que enfrenta dos formas de entender el fútbol: el orden y la transición del Cholo contra la presión, la altura y la vocación ofensiva del técnico amarillo

Cholo Simeone e Iñigo Pérez, entrenadores de Atlético de Madrid y Villarreal CF.

Cholo Simeone e Iñigo Pérez, entrenadores de Atlético de Madrid y Villarreal CF. / Agencias

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Ismael Mateu

Ismael Mateu

Vila-real

El partido entre el Atlético de Madrid y el Villarreal CF de este domingo no solo enfrenta dos plantillas de Champions. También coloca frente a frente dos maneras muy distintas de interpretar un partido. Diego Pablo Simeone inicia su 16ª temporada en el banquillo rojiblanco con una identidad construida durante década y media. Iñigo Pérez apenas está dando sus primeros pasos en el Submarino, pero su Submarino ya pretende jugar con una personalidad definida.

Ambos modifican dibujos durante un mismo encuentro. La diferencia está en dónde quieren jugar, cómo pretenden recuperar el balón y cuánto riesgo están dispuestos a asumir.

El entrenador del Atlético, Diego Pablo Simeone, durante el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones

El entrenador del Atlético, Diego Pablo Simeone. / EFE/Kiko Huesca

Simeone: primero controlar

Reducir el fútbol del Cholo a defender cerca de Oblak sería simplificarlo. Su Atlético ha evolucionado y puede presionar arriba, atacar con más posesión y alternar defensa de cuatro y estructuras de tres centrales. Pero permanece su esencia: compactar espacios, proteger el carril central, bascular con agresividad y llevar al rival hacia zonas de presión.

El 4-4-2 sigue siendo su referencia defensiva, aunque la plantilla permite mutar hacia un 5-3-2 o un 3-4-1-2. Cuti Romero, uno de los flamantes nuevos fichajes, aportará agresividad para defender hacia delante y Grimaldo, campeón del mundo, profundidad por izquierda. El Atlético puede adelantar metros, pero rara vez pierde de vista el equilibrio. Defender bien es también una forma de atacar para Simeone: recuperar y explotar los espacios antes de que el adversario pueda reorganizarse.

Es un fútbol reactivo, pero no pasivo. El equipo rojiblanco pretende reducir errores, dominar duelos y llevar el encuentro al ritmo que más le conviene.

Iñigo Pérez, entrenador del Villarreal CF.

Iñigo Pérez, entrenador del Villarreal CF. / Agencias

Iñigo quiere vivir en campo contrario

La propuesta de Iñigo Pérez parte casi del extremo opuesto. Su etapa en el Rayo estuvo marcada por presión alta, verticalidad, defensa adelantada y voluntad de recuperar muy lejos de su portería. En Villarreal intenta trasladar esos principios a una plantilla con mayor talento ofensivo.

El dibujo puede partir del 4-4-2 o acercarse al 4-2-3-1, pero lo importante aparece con balón. Los laterales ganan altura, los extremos pueden abandonar la cal para recibir por dentro y los atacantes intercambian posiciones. Una variante con Carlos Romero consiste en cerrar al lateral hacia la medular, convirtiéndolo por momentos en un centrocampista más.

La posesión no busca dormir el partido. El objetivo es progresar, instalarse arriba y atacar con muchos efectivos. Ante el Racing, el Villarreal terminó adueñándose del balón y empujando al conjunto cántabro hacia su campo.

Iñigo Pérez, en el último entrenamiento del Villarreal previo a medirse al Racing de Santander junto a su segundo, Adrián López.

Iñigo Pérez, entrenador del Villarreal CF, junto a su segundo, Adrián López. / Toni Losas

El espacio a la espalda, la batalla

Esa ambición tiene un precio. Cuando el Villarreal pierde con los laterales altos y la defensa cerca de la divisoria, necesita una contrapresión inmediata. Si esa primera presión es superada, aparecen metros a la espalda de centrales y laterales. Y pocos entrenadores han construido una carrera castigando mejor ese escenario que Simeone.

Ahí puede estar la batalla del Metropolitano: comprobar si el Villarreal consigue encerrar al Atlético o si el conjunto rojiblanco supera la primera oleada amarilla y puede correr.

Simeone quiere que el rival se equivoque; Iñigo quiere provocar el error. Uno busca controlar desde el orden y otro desde la iniciativa. Dos caminos y una convicción compartida: el estilo no se negocia.

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