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La crónica | El Villarreal somete al Atlético pero se queda con la miel en los labios (2-2)

Gran encuentro del Submarino, que ve como el Atlético le empata a falta de cinco minutos con un jugador menos

Buena puesta en escena del conjunto de Iñigo Pérez, con personalidad, mejor juego y más ocasiones claras

Gerard Moreno y Mikautadze, ambos de penalti, dan la vuelta al gol inicial de Pubill, pero Giuliano Simeone empata al final

Santiago Mouriño y Kang-in Lee, en el Atlétio-Villarreal (2-2).

Santiago Mouriño y Kang-in Lee, en el Atlétio-Villarreal (2-2). / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

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Ismael Mateu

Ismael Mateu

Madrid (enviado especial)

El Villarreal de Iñigo Pérez ha comenzado a dar muestras de sus señas de identidad. Con personalidad, buen juego y muchas ocasiones, el Submarino sometió al Atlético de Madrid en su propio estadio, el Metropolitano, un escenario que se rindió al conjunto amarillo y celebró el 2-2 definitivo como si de una victoria se tratara.

El equipo rojiblanco se adelantaba a la hora de partido por medio de Pubill cuando mejo estaba el combinado groguet, pero Gerard y Mikautadze, ambos de dos claros penaltis, daban la vuelta a un envite que se escapó cuando mejor lo tenían los amarillos, a falta de cinco minutos y con solo 10 hombres su oponente, un Atleti que salvó los muebles con el postrero gol de Giuliano. Un empate que invita al optimismo y a soñar con el buen Submarino que se viene.

Duelo de Champions

El partido era de los grandes. Caprichos del destino, nuevamente el Submarino debe visitar el Metropolitano en las primeras jornadas de LaLiga EA Sports. Frente a frente dos de los grandes del fútbol español. Un duelo entre el cuarto del pasado ejercicio, el Atlético del sempiterno Cholo Simeone (16 temporadas ya de rojiblanco), y el tercero, el Submarino del recién llegado Iñigo Pérez.

Choque de estilos contrapuestos en el que ambos conjuntos plasmaron la impronta de sus dos entrenadores, porque el Atlético se dedicó a sestear y a que no pasara nada la mayoría del partido, esperando el fallo, mientras que los de la Plana Baixa no renunciaron a la presión alta y a permanecer el 85% del compromiso en campo rival.

Buena puesta en escena amarilla

Iñigo dio continuidad al once de Santander, pese al empate en el estreno liguero, teniendo en cuenta que Gerard Moreno llegaba con molestias musculares.

El Villarreal no se amilanó el imponente escenario del Metropolitano. Desde el pitido inicial dijo aquello de «aquí estoy yo, he venido a ganar». El Submarino se adueñó del esférico con Pape Gueye como actor principal, pero con la ayuda de los talentosos Moleiro por dantero y Pepe, por fuera, junto a Carlos Romero en ese rol de lateral percutiendo por dentro.

Muy pronto los amarillos gozaron de claras ocasiones, especialmente una de Mikautadze dentro del área y otra entre el georgiano y Ayoze, un atacante canario que tuvo antes del descanso un mano a mano ante Oblak, sacado por el meta esloveno, el mejor del Atlético en un trepidante duelo que en el primer acto tuvo a Kang-In Lee como rojiblanco más incisivo, aunque los de Simeone apenas hicieron intervenir a Luiz Júnior.

Recital de emociones y goles

La segunda mitad prometía y no defraudó. El Villarreal siguió con su personalidad y Nico Pepe pudo marcar otro golazo, como el de Santander, pero Oblak demostró por qué es un portero top.

El Submarino mandaba en el juego, pero cuando mejor estaban los de Iñigo, al filo de la hora de juego, Pubill se inventó un golazo de zurda desde el vértice izquierdo del área grogueta para hacer un 1-0 que era injusto a todas luces.

Pero el Villarreal de Iñigo Pérez demostró que nunca baja los brazos. El preparador navarro dio entrada a Gerard Moreno y Buchanan, que fueron determinantes. El catalán igualaba el choque en el 65 tras penalti de Hjulmand al canadiense; mientras que en el 78 era Mikautadze el que ponía el 1-2 tras no fallar otra pena máxima cometida por Le Normand a él mismo, con roja directa incluida.

Jarro de agua fría

Con uno más parecía que los amarillos tendrían una recta final algo más sencilla, pero el Atlético tiró de esa garra de la que presume en casa y Giuliano Simeone fusiló a Luiz Júnior dentro del área tras un genial desmarque para igualar el choque y dejar al Villarreal con la miel en los labios. Un 2-2 que invita al optimismo... la temporada del Submarino de Iñigo Pérez promete, y mucho.

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