Emery había diseñado una pretemporada de Champions. Lo tenía todo atado y bien atado para que el Villarreal llegara a la final de la Supercopa de Europa rodado y con ritmo de competición. El técnico tenía un plan de trabajo en el que se incluían encuentros de preparación contra rivales de primer nivel. 

En la agenda inicial estaban rivales del caché del Barcelona y Liverpool, además de equipos de la Bundesliga, Premier League y Ligue 1 de Francia. Por diferentes motivos se fueron cayendo compromisos contra el Barça en Israel y el Liverpool en Austria. 

Tuvieron que variar el lugar de la mini concentración en Austria, aunque finalmente el brote de covid en el vestuario obligó a suspender el stage y, posteriormente, hasta tres de los partidos previstos, incluido el de Budapest, donde tuvo que jugar el filial para no dejar colgado al Honved en la inauguración de su estadio. A medida que pasaban las jornadas, todo era susceptible de ir empeorando, como reza la ley de Murphy: si las cosas van mal, todavía pueden empeorar. El brote de covid en el vestuario trastocó la dinámica de trabajo del Villarreal. Primero fueron dos positivos de jugadores y un miembro del cuerpo técnico, luego se extendieron a cuatro los casos y, finalmente, fueron cinco.

El club ha respetado la ley de protección de datos y no ha facilitado los nombres de los jugadores afectados, cuya ausencia se ha entremezclado con lesionados, jugadores con molestias y futbolistas no presentes por estar de permiso por los compromisos con sus selecciones, como han sido los casos de Pau Francisco Torres, Gerard Moreno o Estupiñán. La lesión de Dani Parejo ante el Levante le impedirá estar en Belfast (salvo milagro) y en el inicio de LaLiga, igual que Samu Chukwueze, incluso Paco Alcácer ha estado ausente por molestias en buena parte de los tres partidos de pretemporada.

Un hándicap que ha roto totalmente la preparación de Emery este verano. Si faltaba algo, la inexplicable expulsión en un amistoso de Foyth en el minuto uno de la segunda parte en Marsella todavía fue otro obstáculo más para preparar al equipo. El Villarreal se enfrentó al Olympique, el pasado sábado en la presentación del conjunto marsellés, con hasta 12 bajas. La lista era tan larga casi como la de jugadores citados: Rulli, Chakla, Capoue, Moi Gómez, Raba, Boulaye Dia, Parejo, Raba, Chukwueze, Paco Alcácer, Gerard Moreno, Estupiñán y Pau.

La ley de Murphy

A la espera de que la ley de Murphy no siga haciendo de las suyas, a solo nueve días vista de la segunda final de la historia del Villarreal ante el todopoderoso Chelsea, Emery tendrá que hacer encaje de bolillos para preparar un once que puede competir ante el campeón de la Champions League, en una partido que no llega en el mejor momento para el Submarino amarillo.

Además, el Villarreal aún no ha dado por cerrada la plantilla, a la espera de la llegada de un jugador de banda y con la mente puesta en reforzar otras posiciones, además de aligerar la nómina de la plantilla con futbolistas que no entran, a priori, en los planes del entrenador amarillo.