El curso académico 2021/22 comenzó ayer de manera oficial y presencial para la práctica totalidad de los 93.761 alumnos de la provincia. Desde Infantil hasta la Formación Profesional, pasando por Primaria, Secundaria y Bachillerato, todas las etapas educativas volvieron a las aulas en otro curso marcado por la pandemia del covid. El alumnado de Castellón recupera la presencialidad al completo, pero deberá seguir cumpliendo una retahíla de normas para mantener a raya al virus.

Una de ellas se pudo apreciar a primera hora de la mañana en los aledaños de los centros de toda la provincia: la mascarilla, a partir de Primaria, sigue siendo obligatoria. Conceptos como grupo burbuja o distancia social siguen bien presentes en las aulas. Como principales novedades respecto al año anterior, el alumnado del mismo curso podrá ahora jugar en el patio, aunque no comparta clase; y los contactos de positivos que estén vacunados con la pauta completa no deberán guardar cuarentena, tal y como avanzó el conseller Vicent Marzà días atrás.

El avance en la vacunación, de hecho, supone el mayor cambio de escenario. Si durante el curso pasado se vacunó el profesorado, durante las últimas curvas de las vacaciones ha llegado el turno de buena parte del estudiantado. No en vano, Castellón ha iniciado el curso con el 81% de su alumnado de 12 a 19 años con al menos una dosis de vacuna. El 55% ya tiene la pauta completa (el porcentaje era del 36% hace dos días), unos números que hacen augurar un curso aún no igual que antes que la pandemia, pero sí con menor impacto del covid.

El arranque de las clases, según apuntan desde Fampa Castelló y la propia conselleria, se desarrolló con normalidad. En Castelló, la capital provincial, el edil de Educación Francesc Mezquita destacó el aumento de profesores y la bajada de las ratios a 20,7 alumnos de media. Asimismo, valoró las mejoras realizadas en verano en los colegios l’Illa, Sanchis Yago, Antonio Armelles, Fadrell, Illes Columbretes, Isabel Ferrer, Pintor Castell y La Marina. El estudiantado del Herrero estrenó ubicación alternativa --con las obras de remodelación en marcha-, y también el de Benadressa, tras los desperfectos agravados por las últimas lluvias.

En Vila-real, la concejala de Educación, Aida Beteta, recordó también el trabajo realizado durante el verano para poner a punto a todos los centros, que acogerán a 4.973 alumnos este año. Se mantiene el Plan especial de lucha contra el covid, con refuerzo en la higiene y los conserjes. El alcalde José Benlloch afirmó que «el virus todavía está presente y no podemos bajar la guardia, por eso dedicaremos todos los recursos que podamos a proteger» al alumnado.

Sin clase por festivo

El inicio oficial del curso coincidió con día festivo en Burriana, por lo que hoy jueves vivirán su particular comienzo los alrededor de 5.500 alumnos del municipio. También fue fiesta local en Peñíscola, con el estudiantado en similar situación, puesto que hoy también lo es, así que empezarán en la práctica el curso mañana viernes con alrededor de un millar de alumnos.

En Onda, con todo el dispositivo del equipo de gobierno de Carmina Ballester previsto con antelación, la inauguración del curso se desarrolló sin incidencias.

En Benicàssim, más de mil estudiantes acudieron al colegio disfrutando de los remozados caminos escolares que el ayuntamiento ha mejorado con el repintado de la señalización horizontal, como explicó la alcaldesa Susana Marqués. En Almassora, el curso dio comienzo con dos colegios en obras --Embajador Beltrán y Santa Quitèria-, y la visita de la alcaldesa Merche Galí al primero de ellos. En la Vall d’Uixó, por su parte, el curso arrancó con 5.169 alumnos y la visita de la alcaldesa Tania Baños al CEIP Centelles, cuyo nuevo aulario estará finalizado el 30 de septiembre con una inversión de 1.100.000 euros.

Estrenos

Un día especial se vivió ayer en la Vilavella, donde por vez primera los alumnos de 1º y 2º de ESO no tuvieron que desplazarse a Nules. Pueden cursar la Secundaria en el colegio de Primaria de su municipio. También están de enhorabuena en Portell y Castellfort, que salvaron sus aularios gracias, fundamentalmente, al proyecto impulsado por Pam Collado, Montanyes de il·lusions, que ha conseguido que dos familias se hayan instalado a vivir en ambas localidades. 

Por su parte, Santa Magdalena de Polpis presentó un aula de Infantil de dos años; en Canet lo Roig estrenaron comedor; en Segorbe la vuelta se dio de manera progresiva; y en Ares deben madrugar un poco más del resto para tomar el autobús que les lleva a Benassal. En les Useres, los alumnos del instituto de Vall d’Alba renunciaron al autobús de conselleria y fueron a clase en los coches de sus padres, al no estar de acuerdo con el nuevo recorrido.

Morella empezó el curso de forma excepcional por las obras en el colegio Mare de Déu de Vallivana, que reubican a los alumnos de primero y segundo de Primaria en el Espai Firal. 

Informan: M. Mira, R. Martín, J. Ortí, M. J. Sánchez, I. Calpe.