Hoy se cierra una agitada semana para el Partido Popular de la provincia de Castellón (PPCS), que ha visto cómo el miércoles su presidente desde el 2017, Miguel Barrachina, anunciaba el miércoles que no volvería a presentarse para el cargo; el jueves el entorno de Marta Barrachina filtraba de manera intencionada que la alcaldesa de Vall d’Alba era la «candidata oficial», y el viernes esta última ratificaba sus aspiraciones después de que el segorbino informara de su propuesta de celebrar el congreso el 8 de mayo para que, finalmente, la primera edil de Onda, Carmina Ballester, diera el paso y anunciara su candidatura ante la junta directiva.

En el caso de que Génova no logre en última instancia su aspiración de imponer una única opción y finalmente haya primarias (de verdad), tal y como es posible en la formación solo desde hace cuatro años, cuando Javier Moliner cedió el testigo a Miguel Barrachina (respaldado por el 98% de los votos como único candidato), es Ballester quien partiría con la mayoría de los apoyos de la militancia en la carrera por el liderazgo.

De hecho, como adelantó Mediterráneo, ha sido precisamente la petición de las bases lo que ha decidido a esta última a hacer oficial su voluntad de optar al cargo.

La alcaldesa de Onda contaría con el respaldo de los afiliados de los municipios más importantes de la provincia, donde se concentra el grueso de lo votos potenciales, salvo una parte de Vila-real y de la capital. Estarían de su lado mayorías en Burriana, la Vall d’Uixó, Nules, Onda, Almassora, Benicàssim, Segorbe, Vinaròs, Benicarló, Alcalà, Torreblanca, Almenara, Xilxes,... También irían con Carmina Ballester agrupaciones de los partidos judiciales de Viver, Llucena o Sant Mateu. 

Por su parte, Marta Barrachina dispondría de entrada de los votos de la militancia en su población, Vall d’Alba y su entorno, una parte significativa de la Plana Alta, incluida una cuota de Castelló capital y Orpesa; Moncofa y la Llosa (donde ayer estuvo haciendo campaña), además de en la zona norte, donde en todo caso la afiliación es más dispersa y limitada, con Peñíscola como principal apoyo.

Esta sería la foto de la situación cuando acaba de abrirse el plazo para formalizar las candidaturas en un Partido Popular que vive ya un momento inédito.

De hecho, la irrupción de Ballester cogería a contrapié al grupo que ha elevado inicialmente a categoría de aspirante consolidada a Marta Barrachina, ya que esta es una operación gestada desde hace no pocos meses, durante los que los contactos con la dirección nacional del partido se han sucedido con el fin de tratar de asegurar que la candidatura de la alcaldesa de Vall d’Alba fuera «la única».