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ECONOMÍA

Los precios crecen en Castellón cuatro veces más que los sueldos y anticipan un final de año duro

Los salarios solo aumentan un 1,31% y merman la capacidad de compra de las familias. La gasolina ya se vende en la provincia por encima de 1,5 euros

Imagen de una estación de servicio de Castelló. El precio de los combustible ha aumentado por encima del 25% desde enero

Imagen de una estación de servicio de Castelló. El precio de los combustible ha aumentado por encima del 25% desde enero

Hacer la compra es cada vez más caro. Y cortarse el pelo o tomarse una caña. El imparable precio de la luz ha dejado una huella imborrable en los precios, que crecen desbocados hasta llegar en octubre a una tasa interanual del 5,5%, su nivel más alto en 29 años.  Una inflación descontrolada que, además de amenazar la recuperación, resta poder adquisitivo a las familias de Castellón y también a los más de 14.600 millones de euros que hogares y empresas tienen guardados en el banco. 

Los precios suben a niveles nunca vistos desde 1992 (el repunte por provincias no se conocerá hasta mitad de noviembre aunque en Castellón la inflación suele ser incluso más alta que en el conjunto del país) y los sueldos pedalean unos cuantos metros por detrás. Basta con observar los últimos datos del Ministerio de Trabajo para medir la distancia: los salarios por convenio firmados hasta el mes de septiembre han crecido de media un 1,31% en la provincia (a nivel nacional el alza es del 1,41%), más de cuatro puntos por debajo de la inflación actual. O lo que es lo mismo: los sueldos crecen cuatro veces menos que la cesta de la compra.

El IPC resta valor a los salarios y, además, el dinero ahorrado vale menos. La inflación es conocida para los economistas como el impuesto invisible, ya que resta poder de compra al récord de 14.600 millones que las familias y empresas de Castellón tienen en depósitos bancarios. Pues bien, una inflación del 5,5% supone un menoscabo de unos 800 millones de euros en la capacidad adquisitiva real de dichos ahorros frente al valor efectivo que hubiera supuesto esa misma cifra solo un año antes.

Las familias ya notan que todo está por las nubes y la preocupación es máxima. «En estos momentos ya confluyen muchos factores que afectan al bolsillo de los hogares de Castellón», explica Juan Carlos Insa, presidente de la Unión de Consumidores de Castellón (UCE), que pronostica un invierno complicado y «una cuesta de enero muy difícil de soportar».

Susto en el surtidor

La electricidad es la principal responsable de que hacer la compra resulta más caro que hace un año, pero el combustible también influye. Y no poco. La gasolina protagoniza una espectacular escalada de precios hasta el punto de que en Castellón el litro de la sin plomo 95 se situó ayer en 1,502 euros, un 25% más que a principios de año y se acerca a los máximos históricos del 2013. Y eso significa que llenar un depósito de 55 litros sale por 82,61 euros, 16,5 euros más que durante el mes de enero.

Con el diésel, el combustible más utilizado en la provincia, sucede algo similar. Los datos del Gobierno sitúan su precio medio en 1,381 euros, un 26,3% más que hace once meses. Para un conductor, llenar el tanque supone un desembolso de 75,9 euros frente a los 60,1 de principios de año. Y al igual que ocurre con la luz, en el caso de los carburantes las previsiones tampoco son optimistas. Los expertos auguran que el combustible seguirá prohibitivo hasta bien entrado el 2022. 

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