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FUNDACIÓN 'LA CAIXA'

Un centenar de becas para investigar el cambio climático

Las ayudas impulsan proyectos científicos sobre el hielo de los Pirineos, los bosques y nuevas herramientas para comprender los cambios del planeta

Investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología.

Investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología. / Imagen cedida por Mario Bielsa

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Yolanda Peris

Yolanda Peris

Castellón

Un centenar de investigadores desarrollarán sus proyectos científicos en España y Portugal gracias a las becas de doctorado y posdoctorado concedidas por la Fundación ‘la Caixa’, destinadas a atraer y retener talento e impulsar la investigación de excelencia. La convocatoria incluye 60 ayudas del programa de doctorado INPhINIT y 40 del programa de posdoctorado Junior Leader. «Queremos impulsar a estas mentes brillantes para que desarrollen sus ideas en las mejores condiciones posibles y promover un ecosistema científico capaz de transformar realidades», destaca Josep Maria Coronas, director general de la Fundación ‘la Caixa’.

Entre los investigadores beneficiarios figuran Mario Bielsa, David Izquierdo y David Chaparro, cuyos trabajos abordan los desafíos ambientales desde disciplinas diferentes: la paleoclimatología, la astrofísica y la teledetección ambiental. Sus proyectos buscan ampliar el conocimiento sobre los cambios del planeta y contribuir a comprender mejor sus efectos.

Uno de los ejemplos es el de Mario Bielsa, geólogo del Instituto Pirenaico de Ecología, que estudia el hielo acumulado en cuevas de alta montaña para reconstruir la evolución del permafrost, la capa de suelo congelada de forma permanente. Estos depósitos conservan restos vegetales, insectos y burbujas de aire que permiten conocer cómo eran el clima y el entorno de los Pirineos en el pasado.

Sin embargo, parte de ese hielo, que puede llevar más de 10.000 años acumulado, está desapareciendo rápidamente y con él se pierde información valiosa. «Podemos decir que en los últimos 4.000 años los Pirineos no han sufrido un calentamiento tan fuerte como el actual», advierte Bielsa. El investigador reconoce que la beca ha sido determinante para su carrera: «Ganarla con mi proyecto me ha permitido disponer de financiación propia y ser más libre».

Las otras dos investigaciones también exploran nuevas vías para comprender los cambios ambientales. David Izquierdo, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio, utiliza simulaciones de galaxias y agujeros negros que podrían contribuir a mejorar las predicciones climáticas. Por su parte, David Chaparro, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), emplea satélites, drones y otros sensores para medir la humedad de la vegetación y localizar bosques vulnerables a la sequía y los incendios.

Una de las aplicaciones de este trabajo es el proyecto MOIST, que Chaparro lidera en el CREAF para elaborar mapas de humedad de la vegetación. Estos datos podrían ayudar a las administraciones públicas a identificar las zonas forestales más vulnerables y mejorar la prevención de incendios, en un contexto en el que las sequías cada vez más intensas aumentan la mortalidad de los árboles.

De este modo, queda evidenciado que los tres proyectos reflejan cómo la investigación científica puede aportar herramientas para anticipar riesgos y comprender mejor los desafíos ambientales actuales.

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