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El Periódico Mediterráneo

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La ronda francesa femenina

Al mando Marianne Vos, al mando siempre el Jumbo

Marianne Vos, compañera de equipo de Jonas Vingegaard, lidera el Tour Femmes tras un día marcado por las caídas y con Mavi García muy atenta

Marianne Boss, en el podio.

Ponga un Jumbo en su vida. Da igual que sean hombres o mujeres los que se monten encima de la bici. Se han empeñado que el amarillo forma parte de la publicidad de una cadena de supermercados famosa en los Países Bajos. Solo habían transcurrido 24 horas desde que Jonas Vingegaard llegó de amarillo a los Campos Elíseos cuando una compañera de equipo, Marianne Vos, logra vestirse con el mismo jersey como premio al ganar tras un esprint soberbio la segunda etapa del Tour Femmes.

Toda la aventura comienza en Meaux, localidad cercana a Disneyland París. Allí está el Museo de la Gran Guerra y al lado se ha instalado el circo de la salida. Si Vingegaard vuela hacia Dinamarca para recibir los honores de su pueblo, nada menos que Tadej Pogacar aparece por el lugar. Tranquilos. No va a atacar. Llega sin bici y sin ropa ciclista. Viene en plan de amigo, de pareja y se deja fotografiar mientras charla cariñosamente con su novia Urska Zigart, corredora del Bike Exchange. 

Las mujeres de este Tour tienen cara de preocupación porque sopla el aire y eso siempre es mala señal, aunque algunas, como Vos, con un palmarés que si se pusiera aquí -241 triunfos- ya no habría espacio para escribir nada más, sonríen con malas intenciones porque saben que si se corta el pelotón, si ella va delante, entonces podrá cantar aquello de «"hoy puede ser un gran día", un gran día para vestirse de amarillo y arañar unos segundos al resto de estrellas que se han apuntado a esta ronda ciclista femenina.

Cita de aficionados

Reciben el cariño del pueblo francés por los alrededores de París, porque para los aficionados es como si hubiesen sido agraciados con un premio de lotería, el que les permite disfrutar con las mujeres ciclistas de una semana más de Tour. Salen a la carretera, las aplauden y así será seguramente hasta el domingo cuando la fiesta termine en un podio final que no se instalará en los Campos Elíseos sino en la cima de la Superplanche des Belles Filles, allí donde pareció erróneamente que Pogacar había pegado el jersey amarillo con cola a su piel para no desprenderse de la prenda hasta París. Y entonces llegó Vingegaard en los Alpes.

Incluso el presidente de Francia, Emmanuel Macron, puso énfasis a que el Tour no había terminado en un tuit este domingo: "Para todos los amantes del ciclismo, ¡el Tour no ha terminado! Este año, el Tour de Francia Femenino regresa. Suerte a todos los participantes que se superarán a sí mismos pero también seguirán descubriendo nuestro patrimonio y nuestros paisajes durante los próximos 8 días".

Muy atenta circula siempre Mavi García, que ya es la 11ª de la general y la aspirante española a este Tour femenino, porque ya fue tercera en el Giro, porque es escaladora, porque tiene experiencia a sus 38 años y porque se mantiene en el segundo grupo, tras un día de cortes y de caídas, sobre todo una de aparatosa que afecta a otra de las divas de la carrera, Marta Cavalli, que debe abandonar.

Menudo repecho final para que Vos pueda levantar los brazos, suceder así a Vingegaard al frente del Tour y demostrar que el Jumbo tiene poder, mucho poder al margen de sexos. Ellos siempre al mando, ellos siempre de amarillo. Es su carrera. 

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