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El Periódico Mediterráneo

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La eterna “guerra de la leche” se recrudece: “Íbamos justos y ahora fatal”

Los ganaderos asturianos cobran 34 céntimos por litro, precio estancado mientras los costes de producción han subido “de forma bestial”

Pablo Álvarez, atendiendo a sus vacas, este lunes, en su ganadería de Posada de Llanera. | Luisma Murias

La “guerra de la leche”, la queja eterna de los ganaderos acerca de lo poco que les pagan por litro –unos 0,34 euros de media en Asturias en la actualidad– muestra en esta recta final de 2021 su peor cara. “Íbamos justos y ahora fatal. Es de apaga y vámonos”, resume Ramón Artime, secretario general de Asaja en Asturias. “No sabemos en qué va a acabar esto...”, refrenda Mercedes Cruzado, secretaria general de Coag en la región.

En la cuadra y en los pastos donde se cuidan las vacas y está el origen de todo –rondan las 1.700 las explotaciones lecheras en Asturias– no es que hablen mucho mejor ni con más optimismo. “Por decirlo de alguna manera, esto va a petar cualquier día”, resume Pablo Álvarez, al frente con su hermano Iván de la ganadería familiar –ambos han tomado el relevo de sus padres– en Posada de Llanera, donde tienen 80 vacas productoras de leche (más 25 de cría). “¿Qué como se soporta esto? Pues trabajando más y ganando menos”, sentencia este ganadero de 42 años que, pese a todo, no se arrepiente de haber tirado por el campo pese a haber estudiado Derecho. “Igual estaba tan apurado o más”, dice con humor.

La cuestión es que en el campo no salen las cuentas. Nunca han salido, pero se tiraba, admiten los profesionales, con el precio de la leche estancado si se trabajaba más para ganar lo mismo o poco menos. Pero ahora la producción de leche – “y también la de carne, que no va mejor, ojo”, puntualiza Mercedes Cruzado– da balance negativo en la mayoría de los casos por el aumento de los costes de producción en torno al 23% de media debido al encarecimiento de la luz, de los piensos, de los abonos, del gasóleo...

Ramón Artime pone cifras: “El pienso habrá subido un 30 por ciento, el gasóleo ha pasado de 0,5 a 0,9 céntimos, los plásticos se han encarecido un cien por cien, los abonos un 80%... Todo se disparó, menos lo nuestro, que sigue estancado. Es una subida bestial”. En el horizonte está también una subida de la seguridad social advierte el líder regional de Asaja, y el temor a que en enero, añade la secretaria de Coag, se duplique el precio del abono. “La gente no echará fertilizantes para tener forraje, habrá poco y también subirá”, calcula.

Y es que todo va en cadena. Pablo Álvarez compró maíz en León para sus vacas a 42 euros la tonelada el año pasado. Este ronda los 63 euros la tonelada. Los productores del cereal en Asturias han mostrado durante la recogida su satisfacción, pero su alegría durará poco. “A ellos también se les encarecerán los costes de producción y no le renta, eso es pan para hoy y hambre para mañana”.

Este ganadero tiene en mente grabadas a fuego las cifras comparativas: “En 2007 yo ganaba 47 céntimos por litro de leche, impulsado el consumo por el tirón de los países del Este, en 2021 ando por 38-39 céntimos. En 2007 el kilo de pienso me salía a 25 céntimos. Ahora en 2021, a 35. Todo subió menos el pago de la leche”.

La solución no es fácil. La industria láctea tiene sus costes de producción “y miran para ellos, no quieren repercutirlo en el comprador, pero tampoco es cuestión de que el ganadero pague todo”, advierte Artime. Pablo Álvarez tiene claro que tampoco interesa que el precio de la leche en la tienda o el súper suba, –si bien el litro se ha encarecido algo y ahora ronda los 60 céntimos– pues eso tira del IPC. “Difícil arreglo tiene esto”, resume.

El ministro Planas convoca a sindicatos e industria

E. L. Alonso

El presidente de Asaja en Asturias, Ramón Artime, tiene previsto participar este miércoles en una reunión en el Ministerio de Agricultora para abordar la crisis lechera nacional. “Expectativas pues ya veremos, lo único que deseo es que no sea un encuentro más para tirarnos los trastos”, dice Artime, curtido en mil y un batallas de la eterna “guerra de la leche”. En tal encuentro, en Madrid, estarán las organizaciones agrarias, agentes comerciales y la industria láctea española. El Ministerio de Agricultura ha tenido un papel tibio por el momento en un conflicto que le desagrada especialmente, por enfrentar a industria y ganaderos. La posición institucional habitual es defender que los ganaderos se diversifiquen hacia productos de mayor valor añadido como el queso o los yogures, por ejemplo. Pero esa transformación del ganadero en pequeño industrial o la transición a la venta directa no siempre es posible y nunca es fácil. Las grandes superficies y las cadenas de supermercados comparten con los ganaderos la necesidad de modificar la ley de la cadena alimentaria para establecer un marco legal adecuado para que el sector lechero no se vea inmerso en una crisis que soporta desde la entrada en la Unión Europea, cuando se fijaron cuotas de producción sin tener en cuenta el número de cabezas de ganado que existía en realidad en España.

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