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El Periódico Mediterráneo

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Entrevista

Pacheco (CCOO): "El Gobierno debe poner un tope máximo al precio de los alimentos básicos"

El secretario general de CCOO de Catalunya denuncia que la Generalitat está "desaparecida" en la crisis del IPC y que no ha hecho nada para ayudar a los más vulnerables

El secretario general de CCOO de Catalunya, Javier Pacheco. /

Javier Pacheco Serradilla (Barcelona, 1970) exige mayor contundencia y celeridad a los gobiernos en sus actuaciones contra la crisis del IPC. El secretario general de CCOO de Cataluña cita la Constitución española para justificar una intervención temporal de sectores clave de la economía en aras de que "la gente pueda comer y llegar a final de mes". Carga duramente contra el Govern, que considera que ha estado hasta ahora "desaparecido" de la crisis del IPC y alerta de que no hace falta esperar al otoño, que el actual ya es un escenario complicado para miles de familias.

-Sube el pan, sube la gasolina… ¿CCOO subirá la cuota a sus afiliados?

-Lo estamos estudiando. Nosotros tenemos una cuota vinculada al salario de la gente, va por tramos. Como no a todo el mundo le está afectando la inflación de la misma manera estamos mirando cómo hacerlo. Modificar los tramos es una opción. En septiembre lo debatiremos de cara al incremento de la afiliación en enero. Pero no nos olvidemos que lo que queremos es que la gente no pierda poder adquisitivo, no que deje de ganar para no tener que no pagar la cuota de afiliación. Y que no somos una empresa, no subimos precios pensando en los beneficios.

-¿Cómo sindicato están notando la crisis del IPC en sus datos de afiliación?

-Tenemos un freno, que viene ya de la crisis del covid, pese a que hay un incremento de la población trabajadora en activo. Seguramente todos los meses en los que miles de trabajadores estuvieron en erte y perdiendo poder adquisitivo ha impactado en su decisión de en qué gastan. Además, en el actual proceso de transición de muchos sectores productivos estamos viendo como algunos de los que estaban más sindicalizados, como la automoción o la banca, han despedido a gente. Y eso se traduce en bajas en nuestra afiliación. 

-La mitad de las grandes empresas han aumentado beneficios en plena escalada del IPC, mientras los salarios avanzan muy por debajo. ¿Por qué está sucediendo esto?

-Primero porque tenemos una cultura patronal que mantiene las inercias de la crisis financiera. Veían que podían aumentar sus márgenes de beneficios y extraer rentas de la economía productiva. Y ahora siguen en la misma. Si no son capaces de ver que si no suben los salarios caerá la demanda interna y caerán sus ventas tenemos un problema. Se están pegando ellos mismos un tiro en el pie. Nosotros estamos tensando la negociación colectiva. No solo por un elemento de justicia, sino porque la salida de la crisis del covid necesita un ritmo y la economía no se recuperará así. 

-¿Cree que los gobiernos lo ven así?

-Echamos en falta mensajes más claros desde las administraciones. Entender el pacto de rentas como un elemento de empobrecimiento del país para hacer frente a la inflación es un error estratégico que le puede generar muchos dolores de cabeza a la sociedad. La propuesta de la vicepresidenta primera [Nadia Calviño] de establecer un pacto de rentas sobre la limitación de salarios y beneficios empresariales, cuando la ministra de Hacienda dice que no es el momento de cambiar los criterios de recaudación… es un mensaje de empobrecimiento de la economía. El mismo mensaje que tiene el presidente de Foment del Treball [Josep Sánchez Llibre]. No solo se tiene que mirar por las élites, sino por el conjunto de la población. 

-¿Cómo debería intervenir el Gobierno para contener la inflación? 

-Hay que reequilibrar las rentas controlando precios para que no se incrementen de manera desbocada. El Estado debe recaudar más de quien ha ganado más dinero para repartirlo a la gente más vulnerable. Y los salarios tienen que subir más. No estamos pidiendo nada del otro mundo, solo mantener el poder adquisitivo de los trabajadores. Al Gobierno le ha faltado hasta ahora valentía para tomar más medidas eficaces contra la inflación y, en cambio, ha optado por algunas insuficientes e inútiles, como la bonificación de 20 céntimos a la gasolina.

-¿El Estado debe poner un tope a los alimentos?

-Sí, el Estado debe poner un tope máximo al precio de algunos alimentos básicos de la cesta de la compra. Con una inflación de dos dígitos es momento de intervenir la economía. Y puede hacerlo sin necesidad de pasar por Bruselas. ¿O si no que ha hecho con el precio del alquiler, que no puede subir más del 2%? No se trata de regular el mercado para siempre, sino de intervenirlo temporalmente en pro del interés general. Para que la gente pueda comer y llegar a final de mes. Está en el artículo 128 de la Constitución: “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. 

-Sin esos elementos encima de la mesa, ¿estará CCOO en un pacto de rentas?

-El Gobierno ha abandonado un camino que se ha mostrado muy exitoso durante la pandemia: el proceso de diálogo social. Y ha pasado a la política de los golpes de efecto de cara a las elecciones. ¿Vemos bien las propuestas que ha puesto hasta ahora encima de la mesa? Sí, pero no han sido pactadas y son insuficientes para alcanzar un pacto de rentas y parar esta inflación. Probablemente no quieren incomodar del todo a los poderosos. Pero, ojo, que miren que ha pasado en recientes elecciones: si la gente no tiene suficiente acaba buscando otras alternativas. 

-¿Y cómo debería intervenir el Govern de la Generalitat de Cataluña?

-Para empezar, estando. Hasta ahora ha estado totalmente desaparecido y escondido. ¿Qué ha hecho? Nada, absolutamente nada. La comisión de seguimiento de la guerra de Ucrania que convocó el ‘president’ solo se ha reunido una vez. Hasta siete veces se ha pospuesto una nueva reunión. El Departament de Economia [dirigido por Junts] no quiere sentarse con los agentes sociales y Presidència [dirigida por ERC] silba. Y le pedimos que se siente, porque ya que no tiene las mismas competencias que el Estado, al menos que se centre en ofrecer soluciones a los más vulnerables. Parte de los beneficiarios de la Renda Garantida de Ciutadania están migrando al Ingreso Mínimo Vital porque este ha subido el 15% de manera extraordinaria y Catalunya no ha revalorizado su renta mínima. 

-¿Es asumible la supresión de los impuestos de sucesiones y patrimonio que pide Junts?

-Es una animalada. Seria acabar de vaciar el modelo de estado de bienestar social, que ya está raquítico. ¿Por qué no quieren ordenar la atención primaria? Para seguir incrementando el número de pólizas con las mutuas privadas de atención primaria, como está pasando desde que hemos empezado a salir de la pandemia. Es desmantelar un modelo para implementar otro que beneficie a los bolsillos de unos pocos.

-¿Nos espera un otoño tan complicado como algunos auguran?

-Es que la primavera ya ha sido complicada, y el verano… sobre todo para la gente que no llega a final de mes. Estamos ante una crisis que ya está sufriendo buena parte de la sociedad y lo que estamos viendo ahora es un repunte de la actividad estival pero que va en función de las clases sociales. Pero hay mucha gente que ahora mismo se está replanteando hacer vacaciones. Un informe de la Confederación Europea de Sindicatos nos dice que 4,6 millones de trabajadores en España no podrán irse de vacaciones. En el otoño, si seguimos profundizando en esta pérdida de poder adquisitivo la falta de consumo parará la economía. ¿Cómo y cuánto? Ahora mismo es muy difícil cuantificarlo. Lo que está claro es que con las variables que tenemos ahora, si no actuamos la economía caerá. 

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